Los Juegos Centroamericanos y del Caribe vuelven a dejar algo claro: la natación mexicana sigue siendo una de las grandes fábricas de medallas del deporte nacional. Además de confirmar ese dominio histórico, también está validando un pronóstico que hace apenas unos días parecía ambicioso: alcanzar entre 16 y 17 medallas de oro.
México acumula 16 medallas repartidas en ocho de oro, seis de plata y dos de bronce. Más que un buen inicio, es la confirmación de que el análisis previo estaba sustentado en la realidad deportiva y en el nivel que hoy tiene la natación mexicana.
No es casualidad, ya que desde hace décadas, la natación ha sido uno de los principales motores del medallero mexicano. Generaciones completas han colocado a nuestro país como potencia regional. En esta ocasión, el objetivo es romper la barrera de las 17 preseas doradas, una cifra que parecía exigente antes del viaje.
Entre los nombres que más brillan aparece Celia Pulido, quien confirmó su enorme momento al conquistar el oro en los 100 metros libres con marca personal de 55.50 segundos. La guanajuatense también fue pieza fundamental del relevo 4x100 metros libre femenil que se quedó con el oro gracias al trabajo conjunto de Daniela Linares, Susana Hernández, María Fernanda Méndez.
La experiencia también respondió con Melissa Rodríguez, quien volvió a demostrar por qué es una de las mejores pechistas de la región al ganar el oro en los 50 metros pecho; Andrés Puente hizo lo propio en la rama varonil en la misma prueba.
Las platas llegaron gracias a Humberto Nájera, subcampeón en los 400 metros combinado individual, y al relevo varonil de 4x100 metros libre, integrado por Andrés Dupont, Santiago Blanco, David Mesulam Medina y Jorge Iga.
La gran figura de estos primeros días ha sido Paulo Strehlke Delgado. Ya suma tres medallas de oro, tras imponerse en las pruebas de 10 kilómetros de aguas abiertas, sprint knockout de aguas abiertas y 1,500 metros libres, donde además estableció un récord mexicano. Todo indica que aún tiene oportunidades de ampliar su cosecha y convertirse en el máximo ganador, superando a otro morelense como Ricardo Vargas.
No todo merece aplausos. La organización vuelve a exhibir una decisión difícil de entender: limitar la participación a únicamente diez hombres y diez mujeres por país. El resultado está a la vista. Varias pruebas apenas reúnen participantes.
Es una medida que termina castigando el espectáculo y, peor aún, deja fuera a deportistas mexicanos que eran segundos lugares nacionales. En un evento regional que busca fortalecer el deporte del área, resulta contradictorio reducir la competencia.
La natación mexicana está haciendo lo que mejor sabe hacer: responder en el agua. El pronóstico de las 17 medallas de oro ya no parece una apuesta optimista, sino una consecuencia lógica del rendimiento mostrado. Si algo están demostrando estos Juegos es que el verdadero potencial del país sigue estando en sus nadadores.
deportes@eluniversal.com.mx
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