Durante dos años, Rafa Márquez fue quien estuvo al lado de Javier Aguirre en la banca. Ahora, la banca es suya, y a ver qué hace con ella. Sorpresa, nunca fue. La Federación Mexicana de Futbol lo tenía apartado desde 2024: Javier llegaba al Mundial y Rafa se quedaba con lo que siguiera. Todo muy bien planeado, muy ordenadito. Lo dicen ellos mismos en su comunicado: “Transición ordenada”.

Y sí, en un país donde cada ciclo arrancaba con otro técnico y acostumbrados a “borrón y cuenta nueva”, algo de mérito tiene.

Pero no nos vayamos a emocionar. Que hoy se hayan portado como adultos, no borra los años en que no lo hicieron, y me refiero a los federativos.

Porque el discurso de la continuidad suena maravilloso, hasta que te preguntas qué se está continuando. Aguirre se va con 22 victorias, nueve empates y seis derrotas en esta etapa.

Está bien, sí. Pero si el Mundial nos dejó algo, no fue precisamente la sensación de que todo funcionaba de maravilla y sólo había que dejarlo así, más allá de las emociones y la ilusión, que se quedó corta, como casi siempre a lo largo de la historia de esta Selección.

Y ahí entra la primera lista: 30 nombres. Chucky Lozano y Alex Padilla de regreso, además de caras nuevas, con algunos jóvenes.

Qué bueno que se mueva algo. Pero no me vendan una renovación: Es un maquillaje generacional. La base sigue casi igual y a los chavos los traen a ver si se pegan. Ojalá muchos de ellos maduren rápidamente y puedan convertirse en solución.

Ahora, Rafa. Se le respeta, obvio. Cinco Mundiales, la camiseta bien puesta, conoce el vestuario. Pero como entrenador principal, su experiencia se resume a un Barça Atlètic que se quedó a nada de ascender, y a nada no es ascender. Es poco.

El apellido y el pasado no meten goles ni acomodan una línea de cuatro. Que lo tenga claro él y lo tengan claro quienes ya lo coronaron antes de que dirija un solo partido.

Se estrena el sábado 26, contra Colombia; luego, Perú, Estados Unidos y Chile, todos en territorio estadounidense. Cuatro amistosos son cuatro amistosos. Sirven para probar, no para dictar sentencia. Al que salga el lunes diciendo que ya se nota “la mano de Rafa”, no le crean.

Yo le doy la oportunidad, claro. Pero no un cheque en blanco, y menos con una Federación que ama presumir procesos y luego se olvida de estos a la primera mala racha. Si la continuidad va en serio, que se demuestre cuando lleguen los resultados malos, no ahorita, que todo es fotos y buenos deseos. Ahí sí veremos quién aguanta.

@Gusocalderon

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