Jürgen Klinsmann deslizó sin querer el dilema de México en el mundial de fútbol. Calidad permanente o apostar por la excepción. El triunfo mexicano ante Sudáfrica, Corea del Sur y la República Checa —sin recibir ni un gol— hizo reaccionar al campeón de Italia 1990 y ex entrenador de la selección alemana. Consideró al resultado “scary perfect”, da miedo y es perfecto. ¿Qué sigue después?. El suabo deseó al equipo mantener el “momentum” y continuar así. Lo que sucedió frente a Ecuador.

Luego, el hijo del panadero de Stuttgart apuntó algo familiar y dramático: triunfos extraordinarios y grandes personalidades —el conflicto de las potencias en ascenso como la mexicana—. Reconoció la virtud del portero Guillermo Ochoa. Sobre el joven Gilberto Mora afirmó: "Por mi experiencia, en México hay un riesgo. Es parte de su cultura, que se exceden con un chico”. Espero que su familia y entrenador lo mantengan con los pies en la tierra (después de la copa).

Esta disyuntiva del fútbol cimbra a las potencias medias. Lo vemos desde su desarrollo económico y presencia internacional, hasta su innovación tecnológica, educación y forma de promover el deporte. Uno de sus escaparates es el grupo conocido como G20, las principales economías del globo, donde conviven con sus contendientes de olimpiadas y campeonatos de la FIFA.

En 2026, los tres anfitriones son miembros del G20, incluida la primer potencia: Estados Unidos, Canadá y México. De esta edición, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón, Corea del Sur, Brasil, Argentina y Sudáfrica, pertenecen al grupo y además han sido sede mundialista. Arabia Saudita acogerá la celebración en 2034. Aún, por su masa crítica (población, capacidades materiales y voluntad) su mérito parece natural, estas naciones deberían competir a un alto nivel y llegar al mundial de fútbol sin considerarse un “logro extraordinario”. Siempre hay salvedades, como las de China, Rusia e India, potencias no presentes, mas muy competitivas en otras disciplinas deportivas.

Asimismo concursa la tradición futbolista europea. El contingente comunitario es representativo e incluye a España, Países Bajos, Bélgica, Portugal, Suecia, Noruega, Austria, República Checa y Croacia. La cultura del deporte es profunda entre los miembros de la Unión Europea y refleja su calidad de vida. Por ejemplo, 62% de los europeos realiza algún deporte. Resalta una mejora entre los españoles, 82% realiza una actividad física por lo menos una vez a la semana.

En 2026, la excepcionalidad la simboliza la selección de Irán. El conflicto en el Estrecho de Ormuz ha mostrado a una nación con un juego geopolítico capaz de inmovilizar a Estados Unidos, sus aliados occidentales y de Medio Oriente. Los futbolistas iraníes han sufrido las represalias y “pagado el pato,” jugando en la Unión Americana y siendo obligados a cruzar la frontera para pernoctar en Tijuana. Han peloteado en condiciones adversas, un esfuerzo admirable.

Como parte del espectáculo y la naturaleza del deporte de alto rendimiento, los grandes exponentes de fútbol se mantendrán como personajes extraordinarios. Hay portugueses, franceses, noruegos y ahora mexicanos. Pero la lección de 2026 es que los paradigmas cambian y eso incluye a la formación de nuevas generaciones de deportistas. Como México constata con sus nuevos jugadores, la calidad deportiva puede ser permanente. Niños y jóvenes competitivos y disciplinados pueden dejar de ser la excepción y convertirse en la regla.

Especialista en geopolítica y miembro de COMEXI