Analista político

Cada que tenemos elecciones generalmente los reflectores apuntan a la autoridad electoral administrativa, es decir al Instituto Nacional Electoral (INE), así como a quienes son parte integrante de la contienda electoral: dirigentes de partidos políticos, medios de comunicación y, en su oportunidad, personas precandidatas y candidatas.

La lógica radica en que son los que forman parte del desarrollo de los procesos electorales, pasando desde la organización de la elección, hasta el clímax que representan las campañas políticas en la que se busca obtener la simpatía del electorado por alcanzar el poder público.

Sin embargo, las elecciones no culminan cuando se lleva a cabo el cómputo de votos y se entregan las constancias de mayoría a las personas candidatas que obtuvieron el triunfo electoral. En realidad, una parte importante de la competencia electoral comienza cuando las instituciones deben resolver las controversias presentadas y en donde el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación juega un papel fundamental.

De acuerdo con la normativa electoral son tres ejes en los que el Tribunal Electoral basa el análisis de los medios de impugnación que le son presentados: la protección de los derechos políticos y electorales, la revisión de la legalidad de los actos de las autoridades, y garantizar que la voluntad de la ciudadanía expresada en las urnas sea respetada.

En este contexto el Tribunal Electoral tendrá un papel amplio en las elecciones en las que se renovará en su totalidad la Cámara federal de Diputadas y Diputados; 17 estados renovarán al Poder Ejecutivo local; 31 entidades federativas tendrán elecciones para elegir las diputaciones de 31 congresos locales, y en 30 estados se renovarán las autoridades municipales.

El Tribunal y, de manera específica sus magistradas y magistrados electorales tienen la alta responsabilidad de garantizar, desde la perspectiva jurisdiccional, que la ley se cumpla y que las diferencias políticas, propias de cualquier democracia, sean canalizadas y dirimidas por las vías institucionales.

El propio Tribunal Electoral define su misión como la de resolver las controversias en materia electoral, proteger los derechos político-electorales e impartir justicia electoral.

Por lo anterior, considero que el Tribunal Electoral tendrá las siguientes tareas fundamentales. La primera, mostrar pleno equilibrio entre las tensiones que se generan en cualquier elección: certeza jurídica y oportunidad en las resoluciones. De concretarse, tendremos plena justicia electoral.

Queda claro que el principal campo de batalla de las controversias electorales se librarán en la obtención de las candidaturas, las campañas electorales y los resultados electorales.

Otro rubro fundamental será el cumplimiento de los requisitos de elegibilidad y el trabajo que eventualmente realice la nueva Comisión de Verificación de Integridad Electoral del INE.

Otro momento estará en el cumplimiento de la paridad de género y en los registros relacionados con la violencia política contra las mujeres en razón de género. El Tribunal Electoral ha emitido diversas sentencias y edificado jurisprudencias para que la paridad sea una realidad y la violencia de género se erradique, por lo que el Tribunal tendrá la oportunidad de concretar, en su caso, sentencias importantes en caso de que se pretenda insistir en este fenómeno que gangrena nuestro sistema democrático.

Otro aspecto que es de llamar la atención está relacionado con la libertad de expresión. Las candidaturas estarán sujetas al escrutinio público, pero debe existir un límite cuando la comunicación política se convierte en violencia, discriminación, afectación, entre otros supuestos.

La Inteligencia Artificial (IA) seguramente será un elemento clave para el Tribunal Electoral, sobre todo respecto a la información manipulada, contenidos, imágenes y videos falsos, entre otros que pueden afectar la integridad electoral.

Otro elemento clave puede ser la posible intervención de los gobiernos y servidores públicos en las elecciones, o incluso, como ya ha quedado comprobado en diversas sentencias del Tribunal Electoral, la presencia del crimen organizado.

Como podemos observar, el Tribunal Electoral jugará un papel fundamental en las elecciones de 2027. Será la última instancia que tendrá en sus hombros la protección de nuestro sistema político, el respeto al voto depositado en las urnas de la ciudadanía y sus sentencias deberán garantizar la integridad electoral, sancionando a todas aquellas personas o instancias que buscaron hacer trampa o desvirtuando la norma electoral en beneficio propio.

El Tribunal Electoral, será sin lugar a duda, la pieza clave de la elección de 2027.

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