El Mundial de 2026 fue un gran suceso que rebasó las expectativas del público y de los expertos en un sentido amplio, pero con matices importantes. No se trata de que se hayan cumplido los pronósticos del gobierno mexicano que esperaba 5.5 millones de turistas, porcentajes de ocupación muy elevados y una derrama económica sin precedentes. Desde el principio se sabía que no sería así. En varias Adendas he venido comentando estimaciones de consultorías, calificadoras y del Banco de México. A lo mucho generaría una décima más de crecimiento del PIB, el número de turistas no rebasaría la cifra de 850 mil, y el consumo se concentraría en cervezas, botanas y algunos gastos de consumo personal.

El anuncio de las sedes se hizo en 2018, durante el primer periodo del presidente Donald Trump (DT), buscando ampliar la proyección de Estados Unidos (EU) conjuntando la celebración con la de las Olimpiadas en 2028. En un pasado cercano, así lo hizo Brasil (2014 y 2016) y en un más remoto, México (1968 y 1970), aunque en nuestro caso primero fueron las Olimpiadas. La celebración con tres sedes, le daba prioridad a EU que se quedaría con 78 juegos, Canadá con 13 y México con 13; en estos dos últimos los partidos se acababan en la ronda de octavos de final.

A pesar de que las autoridades mexicanas estaban enteradas con suficiente anticipación del evento, no tomaron previsiones para realizar los trabajos de infraestructura necesarios. En el caso de la Ciudad de México, el retraso de las obras de transporte, viales y de remodelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, así como, por las protesta públicas, especialmente de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que no levantaron sus plantones y marchas hasta que no obtuvieron recursos cuantiosos, 800 millones de pesos en el caso de la Sección 22 de Oaxaca, hicieron que la capital estuviera envuelta en un caos en mayo y la mitad de junio (el Mundial se inauguró el 11 en medio de complicaciones para arribar al Estadio Azteca).

Las obras se entregaron mal, con retrasos y algunas sin concluir. Un jardín flotante que trataba de emular a los de Nueva York, que se inundó al día siguiente de su inauguración, con deficiente accesibilidad, con costo muy elevado y más como un capricho e improvisación, sin ser un gasto prioritario y sin una planeación adecuada. Gastos innecesarios como pintar de morado puentes y señalizaciones, sin respetar la normatividad vial, mientras que la ciudad colapsaba por inundaciones por las precipitaciones pluviales “inusuales”. Candelabros de adorno en estaciones del Metro, mientras sigue presentando fallas graves de funcionamiento, etc.

Adicionalmente, hubo una serie de amagos para suspender los partidos en Guadalajara, luego de los sucesos violentos del 22 de febrero por el abatimiento de el “Mencho”. El estallido de la Guerra de Irán encareció los boletos de avión, así como por el temor por la inseguridad, comenzaron a darse una ola de cancelaciones de hoteles, que a su vez enfrentaban la competencia de los AirBnB.

Las asociaciones de hoteleros posteriormente reconocieron que sobreestimaron la derrama económica, porque no tomaron en cuenta que el Mundial y las protestas alrededor del mismo, afectaron al segmento de turismo de negocios. Tampoco consideraron que los fanáticos del futbol, persiguen a sus selecciones, esto es, no se quedan mucho tiempo en una sede. Todavía no se publican las estadísticas oficiales de aeropuertos de junio, pero de acuerdo a los reportes de El Universal, la afluencia quedó lejos de los incrementos que se esperaban. Los restauranteros también se quedaron cortos en sus ventas en general.

Cabe comentar, que muchos de los colombianos que asistieron a los partidos realizados en México, en realidad eran residentes en el país, por lo que no entraban en la categoría de turistas internacionales. Sin embargo, el efecto posterior puede ser positivo porque se generó una buena imagen como país, pero sobre todo de su gente. La percepción de un destino peligroso y complicado para los extranjeros cambió con las desbordadas muestras de festejos en las principales sedes y en general en las ciudades más importantes. De reconocer el apoyo que se le dio a Irán ante la negativa de DT de que se hospedaran en su país. Ante el ambiente hostil en EU, varios países decidieron instalarse en México, para prepararse para el torneo.

Pero también hubo aspectos negativos. El desmadre se desbordó y llevó a la muerte a 5 personas, ante la falta de previsión de las autoridades capitalinas. Hasta el juego contra Inglaterra se tomaron algunas precauciones, que ya no fueron necesarias porque el festejo se arruinó por la derrota de la selección nacional. El comportamiento del público fue deplorable, abucheando los himnos de los países rivales a México, haciendo el grito homofóbico cuando el portero contrario despejaba, no guardando minutos de silencio por fallecidos, en algunos casos insultando y agrediendo a extranjeros, aunque esto no fue generalizado, si generó percepciones negativas especialmente en Ecuador.

Es lamentable, la forma en que el gobierno federal pretendió descalificar la denuncia de las madres buscadoras. Primero con burlas sobre el bajo número de personas manifestantes, luego con amenazas de averiguaciones de quienes financiaban sus gastos y luego con la golpiza y desalojo de personas que estaban realizando un bloqueo en calzada de Tlalpan por parte de elementos la Secretaria de Protección Ciudadana y de golpeadores que iban sin uniforme oficial. También hubo agresiones de personas que les arrebataron las mantas para protegerse de los aguaceros durante las manifestaciones en El Ángel.

En el Mundial hubo héroes y villanos. Argentina si bien fue objeto de una serie de teorías de conspiración en redes sociales, que juraban y perjuraban que la final sería contra Portugal o Francia, y que todo ya estaba arreglado por la FIFA, también es cierto que el comportamiento de los jugadores y de su hinchada, especialmente en el último partido, con el sentimiento de “todo el mundo está en nuestra contra” generó una antipatía generalizada. Las actitudes antideportivas no solo se dieron en esta copa. En la final de Qatar 2022, Emilio Martínez, “el Dibu”, festejaba con el trofeo del guante por ser el mejor guardameta simulando un fallo burlándose de los franceses.

En la victoria hay que mostrar humildad y gallardía consolando al perdedor; en la derrota, dignidad y respeto reconociendo la superioridad del ganador. En el partido contra Inglaterra, se burlaron y ofendieron a los contrarios; en el de España, lloraron, golpearon, y salvo uno de los jugadores, le dieron la espalda a los ganadores sin reconocer que el otro equipo fue mejor (las estadísticas de juego y las enormes atajadas del Dibu permitieron que el partido se fuera a tiempo extra) y acusaron de que el arbitraje los perjudicó, cuando fue todo lo contrario, con al menos un gol anulado contra España y con un árbitro que les perdonó varias tarjetas amarillas.

En contrapartida, la afición y el equipo de Noruega, provocaron admiración y simpatía generalizada. Desde la simulación del remo en la tribuna, hasta la actitud amable de Haaland dentro y fuera de la cancha con rivales y público en general. Muchas personas no conocían de la existencia de Cabo Verde y ahora se ha despertado el interés por visitarlo. Y así un monto de recuerdos más.

En general, el arbitraje fue deficiente y con interpretaciones contradictorias de las reglas. Con la consigna de que no había que detener demasiado el juego, los silbantes fueron bastante complacientes con las faltas propiciando el juego sucio de equipos que tienen buena fama de jugar rudo como Uruguay, Argentina y Paraguay.

A su vez, las manifestaciones racistas involuntarias y espontáneas se hicieron presentes. Por ejemplo, la expresión “la selección de Francia ya no parece francesa, juega con una enorme mayoría de jugadores africanos”, esto es, se le niega el derecho a esa nacionalidad o se desliza la idea de que no son auténticos franceses. Pero también las directas, como los insultos de la senadora de Paraguay en contra de Kylian Mbappé. Los prejuicios tipo DT están mucho más extendidos de lo que creemos.

Hubo un impacto favorable en el PIB de México por el impulso al consumo privado en el segundo trimestre, éste es temporal y benefició más al comercio y al turismo, pero otras actividades económicas, especialmente la industria salió perjudicada por menos días y horas trabajadas, y probablemente las distracciones por estar al pendiente de los juegos también afectaron la productividad en general.

El Mundial nos dio una oportunidad para olvidarnos de nuestras diferencias y problemas. También nos hizo tener la ilusión de que el equipo mexicano de futbol podía avanzar más lejos con la expresión de ¿Y si sí? La gente tuvo momentos de gran felicidad y de diversión, desde el pato Merlín, hasta las multitudes que iban orgullosas portando la playera verde. Se vendieron 5.5 millones y según algunos cálculos fue la más vendida en el mundo.

A pesar de que la FIFA ha comercializado exageradamente el espectáculo haciéndolo cada vez más elitista, vendiendo los boletos a los precios más elevados posibles con un método usado en los conciertos musicales, dejándose presionar por DT para perdonar una tarjeta roja un jugador de EU, vendiendo los derechos de trasmisión de tal forma que sólo quienes pagaron la exclusividad pudieron ver los 104 juegos; la gente se las ingenió para disfrutar el evento y hacer una gran convivencia mundial. El torneo estuvo lleno de sorpresas y de suspenso, más parejo de lo que se esperaba, equipos que se creía calificarían sin problemas y decepcionaron; mientras que otros avanzaron por primera vez a la siguiente ronda para el asombro de muchos, dándole una enorme alegría a sus compatriotas y reconocimiento universal. Sin duda, el futbol es un fenómeno cultural, que merece un estudio sociológico a profundidad.

Adenda

1. Con los datos del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), podemos tener una estimación preliminar del PIB del segundo trimestre, que había crecido en variación anual 1.8% vs 0.4% del primero. Una leve reactivación impulsada por el consumo privado y las exportaciones. Las cifras del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) que se publican hoy nos darán más precisión para su cálculo.

2. El gobierno de EU anunciaría aranceles a Canadá y a 60 países más. Como bien lo demuestra Luis de la Calle, no hay racionalidad en el caso de México. Los motivos políticos y la postura mercantilista de DT son los que podrían prevalecer, a pesar de la negociación del T-MEC

3. La inflación de la primera quincena de julio ayudará a definir tendencias.

4. Un juez había negado la orden de aprehensión contra Ernesto Ruffo por no encontrar elementos suficientes. La solución fue simple, que se busque una jueza electa por el acordeón que lo haga. Esto me recuerda a gobiernos como el de Nicaragua o Venezuela. La forma como lo detienen, como si se tratara de criminal peligroso, la negativa a que el proceso sea público, entre otros aspectos, confirman que los temores de que el procedimiento de prisión preventiva oficiosa, sin necesidad de que el Ministerio Público debata o pruebe que el acusado representa un riesgo de fuga o de peligro para la víctima, es usada para castigar a enemigos políticos.

5. Un diario de circulación nacional confundió a Pedro mi hermano conmigo. Aprovecho para decir que sería lamentable que la 4T obligue a renunciar a un funcionario profesional, competente, íntegro y honesto como él.

*Analista económico, catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad

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