Ryan Fox nos regaló el último putt de los Majors varoniles en esta temporada, y vaya que cada uno de los cuatro eventos nos obsequiaron grandes historias. Desde Augusta National hasta Royal Birkdale, los cuatro campeonatos más importantes del calendario quedaron en manos de Rory McIlroy, Aaron Rai, Wyndham Clark y Fox, quien —a sus 39 años— mostró velocidad para quedarse con la Claret Jug.

El primer capítulo llegó en abril, con el Masters. Rory McIlroy conquistó por segunda ocasión consecutiva –tras años de ni siquiera haberse hecho las medidas con el sastre— el saco verde. El triunfo representó su sexto Major y se confirmó como el mejor golfista europeo de todos los tiempos.

En mayo, el PGA Championship presentó un campeón inesperado. Aaron Rai levantó el Wanamaker Trophy, después de una actuación sólida de principio a fin.

El inglés consiguió el primer Major en su carrera gracias a un golf preciso y constante, suficiente para imponerse en un torneo que reunió a la élite. La victoria confirmó el crecimiento de un jugador que durante años construyó su carrera con paciencia, hasta alcanzar el escenario más importante.

El Abierto de Estados Unidos, disputado en Shinnecock Hills, ofreció una prueba exigente desde la primera ronda.

Wyndham Clark tomó el liderato desde el jueves y nunca perdió la primera posición, ni siquiera con el público en contra. El estadounidense resistió la presión durante el fin de semana para convertirse en el primer campeón del US Open de punta a punta, desde Martin Kaymer en 2014.

Con este resultado, sumó el segundo título en el campeonato nacional de su país, tres años después de su primera victoria, en Los Ángeles Country Club.

La temporada de Majors concluyó en Royal Birkdale, con un desenlace memorable. Fox firmó cuatro birdies en los últimos seis hoyos y embocó un putt de birdie en el 18 para conquistar The Open Championship, por un golpe de diferencia.

El neozelandés consiguió el triunfo más importante en su trayectoria y se convirtió en el segundo jugador de su país en ganar el Abierto Británico, después de Bob Charles, en 1963.

El torneo también dejó una de las definiciones más emocionantes en los últimos años. Cameron Young entregó una ronda de 64 golpes, para tomar el liderato desde la casa club, mientras Scottie Scheffler, campeón defensor, permaneció en la pelea hasta los últimos hoyos, antes de concluir empatado en la cuarta posición. El kiwi respondió con autoridad en el cierre.

Afortunadamente, todavía nos queda uno, el AIG Women’s Open, por jugarse en el Royal Lytham & St. Annes Golf Course, y esperemos que quede en manos mexicanas.

Ramón Treviño Editor GOLF SHOT@ramontrevino

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