Todo iba espectacularmente para el presidente de la FIFA luego de concluir el Mundial 2026, o así parecía, hasta que se filtró a la prensa el plan de “FIFA Forward Enterprise” (FFE) mediante el cual se privatizarían, 21% de las acciones de la FIFA, con lo que esperaban tener ingresos por 20 mil millones de dólares. Luego de ello, Infantino, se ha reportado en la prensa tendría un salario de 30 millones de dólares al año. Este monto es lo que ganan CEOs de empresas como: Wells Fargo, PepsiCo, Coca Cola, Roku o Delta, entre otras.
Infantino luego del Mundial, que fue un éxito —en términos de lo que ingresó en recursos, más de 15 mil millones de dólares; por la audiencia que los vio; y, en la calidad del juego que dieron los 48 equipos participantes— tenía amarrada su reelección como presidente de la FIFA, misma que se llevaría a cabo en la primavera de 2027.
Sí, la Confederación de Europa, la UEFA, que preside Aleksander Ceferin y que tiene 55 estados miembros lleva tiempo con diferencias serias con Infantino. Algunas públicas como cuando Infantino llegó tarde a la plenaria de la FIFA en Paraguay, el año pasado —por estar acompañando a Trump en Qatar— lo que significó que los delegados de la UEFA abandonarán el salón de sesiones al arribo de Infantino. Otra muestra de descontentó fue la queja que la UEFA hizo a Infantino tras recibir una llamada de Trump y quitar la suspensión al jugador de los EUA, Folarin Balogun, para su partido contra Bélgica.
Pero la UEFA, con todo lo que “odia” a Infantino y a pesar de ser la confederación más importante del mundo estaba atada de manos, pues sus 55 miembros son minoría frente a los otros 156 países que apoyan a Infantino. En la FIFA, pesa igual el voto del país campeón del Mundo, España, que el de Belice, que es miembro desde 1986. Con estos números Infantino tenía mayoría para tomar cualquier decisión. Y, además, una vez aprobado el plan FFE, Infantino repartiría 40 millones de dólares a cada una de las 211 federaciones que forman parte de la FIFA. Sencillamente Infantino, al repartir dinero y contar con el apoyo de la mayoría de las federaciones no contempló problema alguno para el plan que armó para privatizar una parte de FIFA.
Hasta que la Confederación de futbol del Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), que dirige el canadiense Víctor Montagliani —con 41 miembros— se rebeló. Esto sorprendió a todos los conocedores del futbol pues Montagliani era considerado por Infantino como su “hermano”, a grado tal que es uno de los vicepresidentes de la FIFA y en quien Infantino se ha apoyado constantemente.
El rumor es que hay un pacto entre la UEFA y ahora Monatgliani para este último ser propuesto para la presidencia de FIFA y deponer a Infantino. Así, el FFE acabó siendo un pretexto para que varios miembros de FIFA dieran un “golpe de Estado” a Infantino. Este nunca la vio venir.
Infantino en un exceso de confianza sí cometió varios errores: i) el agente financiero para el FFE era JP Morgan, lo que no gustó a Bank of America, el banco patrocinador de FIFA; ii) tampoco gustó que en el equipo creador de la privatización estuviera Thrive Capital, una firma de inversión que lidera Josh Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente Trump. Con lo que otra vez surgieron los señalamientos de demasiada cercanía con el presidente Trump y su familia, a los que incluso la FIFA les renta oficinas en la Trump Towers de Nueva York; iii) Infantino no socializó su plan con liderazgos en FIFA, por lo que nadie salió a apoyarle, pues ni conocían detalles del plan filtrado a la prensa; y, iv) finalmente, su reacción mediática ante las filtraciones a la prensa fue inexistente.
¿Es esto el fin de Infantino y de su reelección en FIFA para el año entrante? Difícilmente. Lo que está en juego es mucho poder y mucho dinero. Nadie quiere “democratizar” el futbol. Al contrario, quieren una tajada más grande del pastel que ayudó a crear Infantino. Y justamente Infantino y sus aliados tienen meses para planear su estrategia.
Por ejemplo, el gobierno de Trump —que incluso ha explorado la idea de hacer a Infantino Secretario General de la ONU— podría abrir investigaciones fiscales contra los movimientos de la UEFA o la Concacaf y/o sus dirigentes. El brazo fiscal del Departamento de Justicia (DOJ) de los EU es muy “largo”. Si no, pregúntenle al expresidente de FIFA, Sepp Blatter, quien tuvo la “ocurrencia” de darle el Mundial a Rusia, en 2018, cuando también lo buscaban los EU. Por ello, a varios dirigentes de la FIFA les abrieron causas penales y al propio Blatter le abrieron un caso de fraude en Suiza. O, a la Asociación de Futbol Argentino (AFA) que desde este año tiene un juicio abierto por el DOJ, en Florida, por lavado de dinero y fraude.
La pelea por el control de la FIFA crecerá. Es prematuro pronosticar quién ganará. Pero Infantino tiene muchos recursos y relaciones para avanzar su reelección y cobrar venganza. Pronto lo veremos. Por ello sabía decisión de la Federación Mexicana de Futbol en no tomar partido.
X: @JTejado
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