Son varias las enseñanzas que deja la elección del domingo anterior. Una primera: muestra que Morena no es invencible, que los programas sociales no garantizan sus triunfos, que el desgaste del gobierno de Sheinbaum ante la exhibición de sus nexos con grupos criminales y la corrupción que brota por todas partes, está empezando a pasar factura.

Otra lección nos dice que una de las condiciones necesarias para explicar estos resultados reside en un gobierno eficaz, bien calificado, como el de Manolo Jiménez y, muy importante, precedido por otros buenos gobiernos: los de Rubén Moreira y Miguel Riquelme, cuyos resultados fueron muy positivos en lo que más importa a la sociedad: seguridad con crecimiento económico.

La elección también nos dice que la cultura cívica de los mexicanos en el centro y norte del país es diferente a la del sur, donde las pensiones sociales suelen determinar el comportamiento electoral; en Coahuila, la sociedad acudió a las urnas, aunque se trató solo de elegir a los diputados al Congreso del Estado: 51% contra 39 en la elección de hace seis años. Otro factor para acudir a las urnas: que el PRI postuló buenos candidatos.

El Universal Responde

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Coahuila confirma que Morena no sabe perder, que, como les enseñó su fundador, nunca van a reconocer una derrota. Por otra parte, esa jornada nos cuenta que el PRI no está acabado y que ante la ausencia de figuras de oposición para la elección presidencial de 2030, un gobernador como Manolo Jiménez, carismático y de resultados, podría estar en las boletas.

Otra lección, aunque en sentido inverso, la ofrece la Ciudad de México, donde la conducción caprichosa y errática de Clara Brugada anticipa un castigo electoral.

La estructura de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán, fue derrotada a pesar de que le echó montón a ese proceso electoral; seguramente alertados sobre lo que anticipaban los estudios de opinión, Luisa María dejó la conducción y Andy se bajó atropelladamente, pero ni eso les quita su responsabilidad en el descalabro.

Posdata

El mundial de fútbol en México exhibirá al globo que, tras el disfraz del país más democrático y feliz del mundo, se esconde el México de las madres buscadoras, el de un grupo sindical (la CNTE) que extorsiona al gobierno, el país de los normalistas de Ayotzinapa y sus desaparecidos, de los transportistas hartos de los secuestros y del asesinato de sus compañeros, de los productores del campo extorsionados... Un país donde un gobernador y nueve funcionarios de un estado son requeridos por la justicia estadounidense mientras son protegidos aquí, y una ciudad capital que funciona de milagro, con degradación ambiental, inundaciones habituales, desbordamiento del comercio ilegal, obras inconclusas y serias deficiencias en su sistema hidráulico, de transporte y de salud y con un gobierno federal que renuncia a aplicar la ley a quienes la transgreden.

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