El ha dejado de ser solo una bebida que se toma por las mañanas para despertar o para después de la comida. Actualmente, cada vez más consumidores buscan conocer su origen, sus procesos y los matices que lo hacen único.

Sobre esta evolución en la cultura cafetera conversamos con Miriam Nájera, B2B Coffee Sommelier Specialist para Nespresso Professional, quien nos platica sobre cómo disfrutar y entender mejor una taza de café.

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1. ¿Qué significa ser coffee sommelier y cuál es tu papel dentro de la industria del café?

Aunque muchas personas asocian la figura del exclusivamente con el vino, en realidad se trata de un profesional que interpreta un producto y guía al consumidor a través de una experiencia sensorial y cultural.

En mi caso, cuento con la certificación de Catador de Café Q Grader, uno de los estándares internacionales más importantes en evaluación sensorial del café.

Ser Coffee Sommelier implica comprender el café de manera integral: desde su origen y producción hasta la experiencia final en la taza.

Mi trabajo también se enfoca en promover una cultura de consumo más consciente e informado, ayudando a que las personas descubran y valoren todo lo que existe detrás de una taza de café.

Miriam Nájera es catadora de Café Q Grader, uno de los estándares internacionales más importantes en evaluación sensorial del café. Foto: cortesía
Miriam Nájera es catadora de Café Q Grader, uno de los estándares internacionales más importantes en evaluación sensorial del café. Foto: cortesía

2. ¿Qué fue lo que despertó tu interés por especializarte como coffee sommelier?

Mi camino profesional comenzó en el mundo del café. Con el tiempo entendí que detrás de una taza existe un universo de conocimiento relacionado con el origen, la calidad, los procesos y la percepción sensorial.

Esa curiosidad me llevó a especializarme tanto en vino como en café y a certificarme como Catador de Café Q Grader. Más que acumular certificaciones, lo que me motiva es ayudar a que los consumidores descubran la riqueza cultural, humana y sensorial que existe detrás de cada taza.

3. ¿Cuáles son los principales elementos que distinguen a una taza de café de alta calidad y qué recomendaciones darías a los consumidores para apreciarla mejor?

Una taza de café de alta calidad comienza mucho antes de la preparación. La variedad del cafeto, las condiciones de cultivo, la altitud, el clima y el trabajo de los productores influyen directamente en el perfil sensorial que encontraremos en la taza.

Al degustarlo buscamos equilibrio entre acidez, dulzor, cuerpo y amargor, además de complejidad aromática y una “taza limpia”, es decir, sabores definidos y sin defectos.

Mi recomendación es degustar el café con más atención: observarlo, percibir sus aromas y notar cómo evolucionan los sabores mientras se enfría. También vale la pena probar distintos orígenes y perfiles de tostado. No se trata de encontrar el café “correcto”, sino de descubrir qué estilos disfruta cada persona.

4. Además de ser coffee sommelier, cuentas con certificaciones en vinos y té. ¿Qué similitudes encuentras entre estas bebidas y cómo influye esa formación en tu manera de entender el café?

Aunque son bebidas distintas, el café, el vino y el té comparten algo fundamental: son el resultado de la interacción entre naturaleza, cultura y trabajo humano. En las tres hablamos de origen, variedades, procesos de producción y expresión sensorial.

El vino me enseñó a desarrollar un lenguaje sensorial más preciso, mientras que el té me permitió profundizar en la delicadeza de los aromas y las texturas. Esa formación me ha ayudado a entender el café desde una perspectiva más amplia, no solo como una bebida cotidiana, sino como un producto cultural capaz de generar experiencias, emociones y conversaciones.

Un sommelier es un profesional que interpreta un producto y guía al consumidor a través de una experiencia sensorial y cultural. Foto: cortesía
Un sommelier es un profesional que interpreta un producto y guía al consumidor a través de una experiencia sensorial y cultural. Foto: cortesía

5. En años recientes, el consumidor se ha vuelto más curioso sobre el origen y los procesos detrás de los alimentos y bebidas. ¿Qué tendencias observas actualmente en la cultura del café?

Definitivamente estamos viviendo un momento en el que los consumidores son mucho más curiosos e informados. Hoy las personas ya no solo preguntan si un café les gusta o no; también quieren saber de dónde viene, quién lo produjo y qué hace diferente a una taza de otra.

Por eso, una de las tendencias más importantes es la trazabilidad y el interés por conocer la historia detrás de cada café.

También observo una creciente apreciación por la diversidad sensorial. Cada vez más personas están dispuestas a explorar distintos orígenes, perfiles de tueste y métodos de preparación.

El consumidor ya no busca únicamente una bebida para obtener energía; busca experiencias, descubrimiento y disfrute.

A esto se suma una mayor conciencia sobre la sostenibilidad y el impacto social, así como la búsqueda de opciones de alta calidad que puedan integrarse fácilmente a la vida cotidiana.

Lo más interesante es que el café está dejando de verse únicamente como una bebida de rutina para convertirse en una categoría cultural, donde las personas quieren aprender, degustar y compartir experiencias

6. En el marco del Día del Sommelier, ¿qué mensaje te gustaría compartir sobre la importancia de estos profesionales?

La labor de un sommelier va mucho más allá de recomendar una bebida. Somos intérpretes entre el producto, las personas que lo elaboran y quienes lo disfrutan. Nuestro papel consiste en traducir historias, territorios y conocimientos en experiencias que generen emoción y conexión.

Detrás de una taza de , una copa de vino o una taza de té existe el trabajo de productores, agricultores y especialistas que dedican años a perfeccionar su oficio. El sommelier tiene la responsabilidad de honrar ese esfuerzo y acercarlo al consumidor de una manera accesible y significativa.

Mi deseo es que sigamos construyendo puentes entre la técnica y la emoción, entre los productores y los consumidores, porque el verdadero valor de un sommelier está en enriquecer la experiencia de las personas y ayudarles a descubrir todo lo que existe detrás de cada sorbo.

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