está sentado en el patio de su casa. Y mientras habla, un pajarito baja al pasto y por unos segundos se roba su atención. “Un pajarito, un pajarito que viene a comer aquí al pasto”, dice.

Después voltea y pregunta: “¿Esta entrevista es para EL UNIVERSAL, verdad?”

Ese periódico mi papá siempre pagaba la suscripción. Es el periódico que recibimos en la infancia y en la juventud. Lo aventaban a la puerta”, detalla.

Lee también

“Uf, ahora ya todo se ha vuelto digital. ¿Cómo ha sido para usted ver noticias en el celular o entrar a las redes?”, se le pregunta.

“Pues me adapto a todo, ¿no? No comparo una cosa con la otra. Si vienen adelantos cómodos y que te ahorran tiempo y esfuerzos y cosas, lo agradeces”.

Desde aquellas ediciones que llegaban a su hogar hasta esta entrevista, para la cual abre las puertas de su propia casa, ha cambiado casi todo alrededor de Sergio Corona.

En sus casi 98 años, que cumplirá el próximo 7 de octubre, cambió la televisión, cambiaron los estudios donde trabajó, la forma de hacer programas y hasta la manera en que el público vuelve a encontrarse con sus personajes.

Lee también

Pero Corona pocas veces habla desde la nostalgia. Recuerda el pasado con gusto, se ríe de sus anécdotas y, cuando compara lo que fue con lo que hay ahora, suele quedarse con el presente, con lo que todavía puede hacer.

Bailarín antes que actor, Corona hizo en sus inicios pareja artística con Alfonso Arau, pasó por programas como Hogar, dulce hogar y encontró décadas después en Don Tomás, de Como dice el dicho, un personaje en el que reconoce mucho de sí mismo.

Ahora el ritmo es distinto. Camina con bastón y acepta con naturalidad que las rodillas ya no le permitirían correr a escena. Eso sí, puede estar sentado, parado, como sea, y trabajar a su manera.

Después de tantos cambios, ¿extraña la tv de antes?

Lee también

No, no sé, porque lo que estamos viendo ahora tiene otro ritmo, tiene otras características, otras escenografías. Ha cambiado, ha evolucionado. Lo de ahora está más limpio que lo de hace 30, 40 años. Está más ágil, más rápido, no son tan colgadas las escenas, sino van bien.

Pero hay regulares, más o menos, buenas y muy buenas. Depende del escritor, el elenco y los directores, de las características de una serie, de los actores que participan. Todo eso va funcionando.

¿Qué hace memorable a un actor frente a su público?

Que tenga la suerte de trabajar con un buen director, con un buen escritor, que los libretos tengan interés, de simpatía, de comedia o de tragedia, pero que sean bien hechos.

Lee también

También los compañeros, un elenco, un buen reparto. Todo lo que rodea.

¿Volvería a actuar?

Sí, cómo no. Si me llaman y hay un buen escritor, un un buen elenco, con compañeras y compañeros, encantado. Eso sí, ahorita ya nada de correr ni nada de esto. Con mi bastoncito, o sentado o parado, pero acciones así ya no. Las rodillas ya no. Me fui a hacer unas tomas de las rodillas porque tengo problemas de debilidad. Pero estoy bien.

¿Qué le sigue divirtiendo de actuar?

Es agradable. Además interpretas personajes que no eres tú. Te vistes diferente. Se divierte uno mucho como actor.

¿Y hubo un personaje en el que sí estuviera usted?

Pues yo creo que en Como dice el dicho. Ese personaje soy yo.

Siempre habla de llevarse bien con los compañeros. ¿Nunca hubo alguien con quien tuviera problemas?

Lee también

Solamente tuve dificultades con un actor que ahorita no me acuerdo cómo se llama. Se enojaba mucho, tenía muy mal carácter y obviamente me regañaba y todo eso y yo le contestaba. No nos peleamos a golpes ni nada, pero no trabaja uno a gusto cuando tienes dificultades con un compañero.

Con Manuel “El Loco” Valdés fue muy distinto. ¿Cómo era esa amistad?

Hicimos muy buena amistad, un gran compañerismo. Terminábamos de grabar y nos íbamos a Los Panchos a comer. Nos subíamos al primer piso y ahí comíamos, platicábamos y todo. Nos llevábamos muy bien. Fuimos grandes compañeros.

¿Qué hacían juntos?

No, hombre, un montón de cosas. Una vez hicimos una apuesta. No me acuerdo, de futbol o quinielas o así. El que perdiera se vestía de mujer en Reforma. Yo perdí.

Yo estoy vistiéndome de mujer y todo esto y nos reíamos mucho. Pero no eran groserías ni hacíamos vulgaridades, sino que nos divertíamos nosotros. Yo siempre procuro hacer bromas, pero que tengan cierto ingenio y en un momento apropiado.

Lee también

Antes de todo eso fue bailarín. ¿Qué recuerda de trabajar con Alfonso Arau?

Yo fui bailarín. Con Corona y Arau hacíamos pareja. Hice una rutina que se me ocurrió. Había una manta que era una pantalla y él se proyectaba con una luz especial. Era su sombra, su silueta en la pantalla, y era mi sombra.

Coordinábamos con una melodía, una canción, algo así. Mano derecha, mano izquierda, levantar las manos, caminar para acá, caminar para allá y de repente yo me iba para acá y la sombra se iba para allá. Fue muy interesante, muy divertido. Hicimos muchas cosas y ahí nos divertíamos mucho.

¿Sigue viendo Como dice el dicho cuando lo repiten?

Sí. De repente estoy viendo que se está repitiendo Como dice el dicho, como a las dos de la tarde.

A veces se me olvida y no tengo la oportunidad de quedarme, pero sí me divierto y me interesa ver los capítulos en los que participo.... Y eran muy buenas pagas.

Lee también

¿Y todavía cobra por las repeticiones?

Sí. Hay una casa donde pagan las repeticiones. Yo voy de vez en cuando. Está en Tonalá. Ahí voy a cobrar. Me da mucho gusto.

En su vida también le tocó pasar de alquilar un departamento a poder comprar uno. ¿Cómo ocurrió?

Yo viví muchos años recién casado en Avenida México, en el Edificio Hipódromo. Eran seis pisos y yo estaba en el cuarto. Muchos recuerdos también. A mí me tocó cuando se empezaron a vender los departamentos. Antes nada más se alquilaban.

Lee también

Yo estaba en otro edificio por la Plaza de Toros México y caminando por Avenida México, fui a ver a unos amigos que vivían en ese edificio y se salían. Fui a visitar el departamento, me gustó y lo compré.... sí pude, afortunadamente.

Así de rico, rico no he sido, pero he estado bien.

¿Y cómo vive este momento de su vida?

Francamente, estoy bien.

Obviamente quisiera estar trabajando en algo donde pueda seguir cumpliendo y entreteniéndome... Y cobrando también, desde luego (risas). Es mi trabajo, mi carrera. Pero estoy bien.

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.