Los críticos que tenían la posibilidad de ofrecernos ciertos horizontes literarios y reconocer las obras singulares o conmovedoras, escritas con fuste y conocimiento han muerto, son ignorados o son muy viejos

La inmediatez de la tecnología ha disminuido nuestra capacidad de lectura profunda, un fenómeno que impacta a nivel cognitivo y tiene en crisis a la industria editorial