Lo recuerdo intercambiando caricias con el paisaje, conversando de Rilke, del arte de mirar a una mujer desnuda, del eterno placer que nace del tequila y sus canciones, de las caricias que salvan la nada...

Ana Clavel explora el proceso íntimo de una piel atrevida mientras el cuerpo que protege se va desarrollando. “La piel es nuestra memoria del paraíso”, afirma, y no creo que usted cuestione demasiado esta verdad