Arropada por los suyos, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum rindió su Segundo Informe de Gobierno. No hubo sorpresas. Sí muchos aplausos y cuentas alegres.

Lo que debería ser un ejercicio de rendición de cuentas se convirtió, desde hace décadas, en un acto de promoción política, en el que se ofrece información a conveniencia del gobierno en turno.

Ejemplos sobran. En materia económica, la presidenta Sheinbaum aseguró, complacida, que subió el salario mínimo, que la pobreza laboral está en su mínimo histórico y que se registró el año récord en inversión extranjera directa. Sin embargo, la primera mandataria omitió reconocer a los empresarios, principalmente a los micros y pequeños, que hicieron posible el incremento salarial. No mencionó que el trabajo informal se ubica en 55%; que el 40% de la población se encuentra en pobreza laboral y que la inversión extranjera corresponde en un 85 por ciento a reinversión de utilidades.

En materia de seguridad, celebró que en los 22 meses de gobierno se redujeron los homicidios dolosos en 51%. Bien por el cambio en la estrategia de seguridad; sin embargo, de acuerdo con organizaciones como Causa en Común, estas cifras presentan reclasificaciones y subregistros que construyen una narrativa favorable al gobierno. Por ejemplo, disminuyen los homicidios y aumentan registros como “desapariciones” y “otros delitos contra la vida”.

La manipulación de cifras es evidente, sobre todo porque siguen registrándose enfrentamientos, asesinatos y hechos violentos en los estados de la República. El domingo pasado fue atacada la comandancia municipal de Ojocaliente, Zacatecas, con un coche bomba, dejando un saldo de un muerto y una decena de personas heridas.

La jefa del Ejecutivo quedó a deber en este ejercicio de gobierno. Escaseó la autocrítica. Faltó hablar de errores. En lugar de ello defendió una vez más la construcción de la refinería Dos Bocas. Afirmó que gracias a esta se ha podido enfrentar el alto precio de los combustibles. Prefirió no recordar que la refinería triplicó su costo original, y sigue sin funcionar de manera adecuada.

En materia de combate al crimen organizado, no reconoció pasividad. La presidenta ha protegido a su compañero de partido, Rubén Rocha Moya, quien es acusado por vínculos con el crimen. Lo mismo sucede en el caso del huachicol fiscal, no se ha llegado a las autoridades de primer nivel que han actuado en complicidad para que continúe este multimillonario negocio ilegal de los gobiernos morenistas.

En medidas contra la corrupción también salió debiendo. No solicitó investigaciones por conflicto de interés en contra de la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, cuyo proveedor, al que le compró un helicóptero tres veces su valor comercial, es el mismo que la provee de vuelos privados al extranjero.

El informe presidencial quedó en un mero acto político. En el Día de la Presidenta, las numeralias oficiales distan de la realidad. No es con cifras maquilladas que los mexicanos saldremos adelante.

Comentario final

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Ciudadana

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