¿Cómo percibes tu colonia, tus calles, tu trayecto al trabajo o la escuela? Sabemos que la percepción es la capa más cambiante, para medir las mejoras en el espacio público a partir de las políticas públicas en seguridad, justicia y confianza institucional. Es responsabilidad del gobierno salir a preguntar cada cierto tiempo ¿cómo te sientes? y para ello, en México contamos desde el año 2013 con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), dirigida por el INEGI.

Esta encuesta, como su nombre lo indica, complementa la información oficial que nuestro país genera sobre la incidencia delictiva, y aunque no mide directamente los delitos que suceden y cómo se comportan, nos ayuda mucho para saber si la gente se siente más o menos segura, como ha cambiado esta percepción cada 3 meses y sobre todo lo que ocasiona la inseguridad en los hábitos de las personas al utilizar el espacio público; como dejar de salir de noche o evitar el transporte público.

Dicho lo anterior, vale mucho la pena aclarar lo siguiente: la percepción siempre se verá influenciada por eventos de alto impacto social, por lo que debemos ser cuidadosos y sobre todo responsables, al interpretar esta información a la luz de eventos que por momentos reciben una fuerte y constante cobertura mediática, saturando redes y noticieros.

Pero entonces, ¿cuál es el valor de instrumentos como la ENSU? Principalmente ayudar en la toma de decisiones, pero siempre complementando datos que provienen de otras fuentes de información pública como la incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las encuestas de victimización y datos de productividad generados por dependencias de salud, seguridad pública, justicia y otros.

A partir de ahí, los resultados más recientes que nos comparte el Inegi permiten reconocer avances y aprendizajes valiosos. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 la percepción de inseguridad a nivel nacional disminuyó, al pasar de 63.8% a 61.5%. En este mismo periodo, 15 ciudades registraron que la percepción de inseguridad disminuyó. Es decir, hay experiencias locales que están generando mejores condiciones para que las personas se sientan más seguras en su entorno inmediato. Entenderlas, compararlas y replicarlas se vuelve una tarea estratégica.

También una proporción importante de la población considera que la situación puede mejorar en los próximos meses, lo que habla de una disposición de las personas a reconocer avances cuando se hacen visibles en la vida cotidiana.

En materia institucional, la encuesta muestra niveles sólidos de confianza en diversas autoridades de seguridad. Este punto resulta relevante porque confirma que la percepción se fortalece cuando la presencia institucional es constante, reconocible y cercana a la población.

Otro aprendizaje valioso es la claridad con la que la ENSU identifica los espacios donde se concentra la percepción de inseguridad: cajeros en vía pública, calles, transporte y carreteras. Esta información permite orientar las intervenciones a nivel local y por supuesto habla de dónde enfocar esfuerzos para mejorar la experiencia cotidiana de las personas.

Percibir la seguridad o inseguridad pasa por acercarse a las personas y entender su experiencia cotidiana, de esta manera es posible aproximarse a entender también las señales tempranas de cómo percibe la ciudadanía el funcionamiento del Estado en lo cotidiano. Leer la ENSU se convierte entonces en un ejercicio obligado para identificar en donde están dando resultados las estrategias locales y dónde es necesario procurar un mayor esfuerzo en lo cotidiano, porque como dice la sabiduría popular: hechos son amores y no solo buenas razones.

Académico

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