Jenny Saltiel Cohen
Para los que no saben o no se acuerdan, vale la pena hacer un resumen de las últimas reformas constitucionales promovidas por Morena, ya que constituyen antecedentes tanto de las intenciones como de la fortaleza o debilidad del partido en el poder. Que no se vayan al archivo muerto. (Para facilitar el análisis y no hacerme bolas me permití numerarlas).
Reformas electorales: del Plan C al A y al B
LA UNO: El Plan C propuesto por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) el ya lejano 5 de febrero de 2024 proponía la eliminación de los 200 diputados plurinominales, dejando la Cámara de Diputados en 300 electos por mayoría relativa; reducción de la Cámara de Senadores de 128 a 64; disminución del financiamiento del 50% a partidos políticos; desaparición de los organismos electorales locales (OPLES); y elección de consejeros electorales por voto directo. Esta reforma no pasó porque Morena y aliados no contaban con la mayoría calificada. NO APROBADA.
LA DOS: El Plan A de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) del pasado 26 de marzo propuso dejar los 200 diputados plurinominales, cambiando el método de elección por voto directo con la finalidad de que hicieran campaña; reducción de la Cámara de Senadores a 96 miembros, 3 por entidad electos por mayoría relativa y 32 por primera minoría; recorte de financiamiento a los partidos políticos del 25%; prohibición de nepotismo; y no reelección consecutiva en 2030. Esta propuesta tampoco pasó, ya que fue rechazada por sus aliados del PT y Verde, básicamente por la disminución del financiamiento y la forma de elección de plurinominales. NO APROBADA.
LA TRES. El Plan B de la presidenta CSP, presentado el mismo mes de marzo, no tuvo nada que ver con su Plan A. Todo quedó en una reformita más administrativa que electoral. Con la finalidad de que existan “menos privilegios burocráticos y más inversión en la gente para obras y servicios básicos”, a través del supuesto ahorro de 4 mil millones de pesos que irían al “pueblo”, se propuso la reducción de los integrantes de los ayuntamientos; tope a remuneraciones del INE; disminución de los salarios a sus integrantes; y eliminación de bonos, seguros de gastos médicos y percepciones adicionales. Esta reforma tuvo un punto de tensión: el cambio de fecha de la revocación de mandato para empalmarla con la elección de 2027, con lo que la presidenta podría difundir el proceso electoral y promover el voto a su favor. Este punto no pasó. Todo lo demás fue aprobado. APROBADA INCOMPLETA.
Con prisas y en una sola sesión maratónica se discutieron las siguientes iniciativas el pasado 29 de mayo.
LA CUATRO. Reforma a la reforma del Poder Judicial. Ante el gran fracaso de la elección judicial, en la que, con todo y los ya famosos acordeones, sólo participó el 13% del padrón electoral, cuya mayoría anuló su voto o lo dejó en blanco, y el puntero ganó con sólo el 5% de la votación, CSP propuso realizar dicha elección en 2028 y no el mismo día de las elecciones de 2027, en la que se elegirán 500 diputados, 128 senadores, 17 gobernadores, cientos de diputados locales y miles de presidentes municipales. Además, se propusieron cambios en los conteos; reducción de candidatos; coordinación con las comisiones que seleccionan candidaturas; disminución en su número; y regreso de las salas de la SCJN que habían sido eliminadas. APROBADA.
LA CINCO. Otra reforma a la ley electoral propone eliminar la prohibición para que los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en funciones puedan ser elegibles en 2028; o sea, los actuales juzgadores se podrán quedar hasta tres sexenios más: ¡18 años! Aunque la Presidenta se ha opuesto a la reelección, lo que se comenta es que es un regalo a los actuales magistrados que resolvieron a favor de la sobrerrepresentación de Morena en la Cámara de Diputados. Esta propuesta generó debates e inclusive abstenciones de morenistas. Olga Sánchez Cordero, exministra de la Suprema Corte, y Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de Morena, la llamó “vergüenza nacional”. APROBADA SIN UNANIMIDAD DE MORENA.
LA SEIS. Otra reforma a la reforma electoral. Conocida como Ley Monreal, por el apellido de su impulsor, coordinador del grupo parlamentario de Morena. Esta iniciativa alude a experiencias en otros países en las que declaraciones o gobiernos extranjeros pudieron alterar la percepción del electorado. Pretende incorporar a nuestra Constitución la “injerencia extranjera” a la lista de causales de nulidad de una elección al señalar que: “Se declara nula una elección cuando exista intervención de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros con la intención de influir en las preferencias o en los resultados electorales”, en palabras de su promotor. Quien decidiría si es o no injerencia extranjera sería el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que podría anular un resultado electoral. De hecho, CSP ha señalado que “sí puede haber un riesgo de intervención extranjera en las elecciones de México; hay sospechas fundadas de que Estados Unidos quiere intervenir en las elecciones”.
Tanto los partidos de oposición como líderes de opinión señalaron el amplio margen discrecional que se puede usar para eliminar candidaturas opositoras que no le sean favorables al gobierno. Esta reforma también ha sido criticada por partidarios de Morena. De nuevo, la diputada Olga Sánchez Cordero declaró: “Estamos frente a una norma abierta que no establece con precisión su contenido y alcance y, como juzgadora, puedo decirles que se puede rellenar con cualquier cantidad de supuestos normativos”. Después de todo un debate, esta reforma sí se aprobó, pero, para sorpresa de todos, su propio mentor, el diputado Monreal, señaló que no podrá aplicarse en las elecciones de 2027, ya que “no se aprobó la ley secundaria”. Hay que esperar hasta 2030. APROBADA SIN APLICARSE HASTA 2030.
CONCLUSIONES:
Las dos reformas no aprobadas, LA UNO Y LA DOS, que pretendían modificar el Poder Legislativo y su forma de elección, no pasaron, lo cual fue una buena noticia, ya que ambas constituían auténticos retrocesos democráticos.
La aprobada incompleta, LA TRES, sobre el supuesto ahorro y menos privilegios burocráticos, es realmente intrascendente.
La única aprobada sin cuestionamientos, LA CUATRO, sobre la nueva reforma al Poder Judicial, si bien es buena idea posponerla y hay algunos avances como facilitar el proceso o cuidar las candidaturas, no resuelve el problema de fondo, que es la autonomía e independencia del Poder Judicial. Seguramente habrá nuevos acordeones para “orientar” a los votantes.
Las aprobadas con cuestionamientos de legisladores de Morena, LA CINCO Y LA SEIS, sobre la reelección de magistrados y la incorporación de la injerencia extranjera a las causales de nulidad de una elección —aunque la mandaron hasta 2030—, son otros retrocesos más.
Las conclusiones son mías. Cada quien puede juzgar qué tan exitosas o qué tan regresivas han sido las iniciativas promovidas por Morena.
Integrante de @pormxhoy
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