El pasado día 22 murió a la edad de 100 años, Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal (Fed), personaje legendario, controvertido y respetado. Duró en el cargo 18 años. Fue nominado por Ronald Reagan en junio de 1987 en sustitución de Paul Volcker como presidente de la Junta de Gobernadores de la Fed y confirmado por el Senado el 11 de agosto de ese año. Como suplió el periodo que le correspondía a su antecesor, fue postulado posteriormente otros 14 años como gobernador y nominado como presidente reiteradamente comenzando por Bill Clinton y concluyendo por George W. Bush en 2004, a pesar de que sólo podía durar en el puesto hasta el 31 de enero de 2006.

Greenspan tenía una orientación marcadamente republicana y trabajó de cerca como asesor de los expresidentes Richard Nixon y Gerald Ford. Fue un alto ejecutivo de importantes compañías transnacionales y un exitoso consultor privado. Si bien en sus inicios era un monetarista ortodoxo, con el tiempo su manejo de la política monetaria fue mucho más pragmática. Tuvo que actuar como “bombero” ante las severas crisis financieras que le tocó enfrentar, comenzando por el crack bursátil en septiembre de 1987 cuando apenas iniciaba en su cargo. Influyó de manera importante en el rescate financiero de México generado por la crisis provocada por el colapso cambiario en diciembre de 1994.

Se le recuerda por su lenguaje críptico por ser difícil de entender. Incluso, se llegó a considerar por la prensa financiera que era con una intención deliberada, para que no se supiera cuál era la orientación de la política monetaria. Otros pensaban que era parte de una estrategia cautelosa para no comprometer de antemano una posición. Sin embargo, las interpretaciones en muchas ocasiones resultaban contradictorias entre los inversionistas de acuerdo a lo que cada quien quería escuchar. No era extraño que Greenspan en sus diferentes audiencias en los comités del Congreso, ante los que tenía la obligación de testificar o en las diferentes participaciones, tuviera que matizar sus declaraciones.

Los discursos de Greenspan provocaban una gran volatilidad en los mercados financieros, por lo que las bolsas en todo el mundo experimentaron fuertes alzas y bajas según el caso. En ese sentido, una de las principales críticas que recibió fue que los bancos centrales tendrían que tener una comunicación mucho más clara y menos contradictoria en sus mensajes. Pero en ocasiones, los medios también fueron responsables de estas confusiones, por lo que los analistas económicos optamos por verificar qué había dicho en realidad el comunicado de la Fed o su comparecencia.

Utilizaba la tribuna para mandar fuertes mensajes. En 1996, advirtió sobre la “exuberancia irracional” de los mercados y de la posible ruptura de la burbuja bursátil. Y si bien algunos analistas, interpretaron sus palabras como una amenaza de alza de tasas de interés para desinflarla, aclaró que a la Fed no le tocaba corregir al mercado. Creía que éste se autorregulaba y, por ende, fue un ferviente partidario de las reformas a las leyes bancarias vigentes desde la Depresión para desregularlo. Paradojas de la vida, esto fue una de las causas de la Gran Recesión en 2008-2009.

A pesar de su inclinación republicana, supo coordinarse muy bien con el presidente demócrata Bill Clinton, respaldando su política de reducción de los déficits fiscales, al punto que a finales de la década de los noventa Estados Unidos (EU) llegó a presentar un superávit apoyado en la baja de los gastos de defensa. Contribuyó a los consensos en el sentido de que los banqueros centrales deben actuar institucionalmente y no tomar decisiones con base a las conveniencias políticas del gobierno en turno.

Greenspan era un estudioso muy acucioso de los datos y de las tendencias. Por ejemplo, a principios del 2001, convocó a una reunión extraordinaria del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) para bajar las tasas de interés de referencia cincuenta puntos base (0.5%), porque el índice de Gerentes de Compra anticipaba una recesión. Pero, también sabía actuar en situaciones de emergencia, como lo sucedido con los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

A pesar de tener una postura teórica bastante ortodoxa y rechazar en principio a la nueva economía, reconoció que el incremento en la productividad que ésta generaba, permitiría incrementar el PIB potencial, y contener las presiones inflacionarias que podrían generar los incrementos de sueldos y salarios.

A diferencia de la derecha conservadora, tenía una postura muy favorable del libre comercio con México y con la migración. Argumentaba que, gracias al tratado, EU había logrado reducir la inflación, se había especializado en sectores de alta tecnología y recuperaba competitividad frente al resto del mundo. Respecto a la migración consideraba que resolvían un problema de escasez de fuerza de trabajo y que también contribuía a una menor inflación.

A Greenspan también le costó trabajo entender que, con la globalización, la economía de EU funcionaba de otra manera. La baja de las tasas de interés a principios del siglo XXI a pesar de un creciente déficit fiscal, fue provocada por un fuerte crecimiento de la oferta mundial de fondos prestables.

A pesar de los apologistas y detractores del personaje, dejó una huella importante en el funcionamiento de la política monetaria y de la economía en general. Alan Greenspan debió retirarse en 2004, pero tal vez le pesó demasiado la acusación de George Bush padre, de que por su culpa perdió la reelección en 1992, o su deseo de aferrarse al poder. Genio y figura hasta la sepultura. Descanse en paz un hombre muy singular, que en sus ratos libres tocaba el clarinete y el saxofón, tal vez por ello se entendió tan bien con Clinton.

Adenda

1. La inflación al consumidor bajó a 3.55% en la primera quincena de junio, pero no nos engañemos, fue porque la no subyacente cayó a 1.61%. La subyacente sigue por arriba de 4% (4.12%).

2. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) subió 1.2% en abril respecto a marzo, un poco menos de lo estimado por el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), esto es, 1.4%. Se mantiene lo que comentamos la semana pasada.

3. Han llegado gobiernos radicales de derecha con tendencias autoritarias, excluyentes y punitivas severas: Milei en Argentina; Bukele en El Salvador, Noboa en Ecuador; Kast en Chile; Fujimori en Perú; Mulino en Panamá, de la Espriella en Colombia, etc., ¿pero que tanto es responsabilidad de una izquierda totalitaria, polarizante, populista, corrupta e incompetente? Habrá que abrir alternativas para una izquierda democrática y no anticapitalista.

Analista económico, catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad

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