La estabilidad del Estado debe imponerse sobre las lealtades personales. Maquiavelo sostenía que el poder, fiel a su naturaleza, debe depurar sin miramientos a los suyos para preservarse. El golpe certero, brutal y estratégico contra la cacareada (narco) transformación y Morena es una crónica muy anunciada desde hace meses; los innumerables mensajes en discursos y acciones del gobierno estadounidense en una cuidadosa y táctica escalada política-diplomática que evidenciaba la profunda molestia contra el gobierno de Sheinbaum para actuar con firmeza contra la larga lista de narco-políticos, han cruzado el Rubicón.

Subestimar las graves acusaciones de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador Rocha Moya y su séquito de funcionarios señalados por colusión con una organización terrorista no sólo es peligroso porque implica cargos federales con consecuencias legales, (geo)políticas y diplomáticas de alto impacto, sino que incluso con todo el tramo bilateral jurídico por recorrer la coyuntura no favorece al gobierno mexicano.

No alcanzarán las maromas de Palenque y las justificaciones insostenibles de la mañanera frente a la tormenta perfecta que se avecina justo en la ronda de negociaciones del T-MEC.

El dilema de la Presidenta en equilibrar la defensa del discurso ramplón de soberanía y la frágil cohesión interna de respaldar al impresentable gobernador sinaloense, ese sí traidor a la Patria, frente a los costos diplomáticos, reputacionales y de credibilidad institucional que implicaría desestimar o acusar recibo del misil nuclear de una acusación que ya pasó por la valoración de un Gran Jurado que la determinó procedente, habría requerido de mucha cabeza fría y visión de Estado estratégica.

Sin embargo, pese a la gravedad de la situación era previsible la respuesta de la dupla Palacio Nacional-Palenque aventando como punta de lanza a la SRE y a la FGR para alegar y amortiguar el descontón estadounidense.

Sorprende que a estas alturas no se ponga más atención a las advertencias, sin matices, en el discurso del embajador Ronald Johnson o que se analice con lupa la lección venezolana. El fiscal que presentó las acusaciones contra Nicolás Maduro es el mismo que tiene el caso del gobernador sinaloense.

No se necesita ser una lumbrera para hacer un análisis de prospectiva anticipando el endurecimiento de la relación bilateral en materia de seguridad, comercial, de certeza jurídica y legalidad que serán los elefantes en el cuarto del T-MEC.

En Washington se terminó la pacienCIA y no es casualidad el timing del anuncio contra Rocha Moya cuyo sólido expediente —lleno de testimonios de sus otrora aliados sobre la criminal intervención electoral en Sinaloa— estaba listo hace tiempo. El mensaje es claro; no se tolerará más la narco-corrupción y el manto de impunidad de Morena en la esfera electoral. Esta historia apenas comienza.

El escándalo, la violencia y el horror en Sinaloa con el derrumbe de la pax narca con la entrega/captura del “Mayo” Zambada tiró la primera ficha de un largo dominó político criminal que con esa acción desencadenó el cisma en el corazón del régimen.

Y como cereza en el pastel moreno, el affaire Rocha Moya y su cohorte de amistades ya están en el Congreso de los Estados Unidos desde donde se señaló que “..los días de impunidad de los narco-terroristas han terminado”

Pues sí.

Mientras, Sheinbaum danza en el punto de quiebre bilateral con el ¿patriotismo público y cálculo en privado?

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