La verdad es que Rubén Rocha Moya no necesitaba aliarse con el Cártel de Sinaloa para ganar la elección de gobernador de 2021. Las encuestas decían que ganaba por el efecto Morena que todavía aportaba un bono de confianza a los sinaloenses. Aun así, Rocha y su equipo de campaña decidieron asegurar el triunfo; era la tercera vez que el maestro era candidato a la gubernatura; lo había sido en 1986, 1998 y ahora en 2021.

En 1986 fue una candidatura testimonial, pero en 1998, contra Juan Millán del PRI, Rocha vio cómo le había redituado a Millán su alianza con el Mayo Zambada, por lo que en 2021 no quiso jugar riesgos y buscó la bendición con “el señor del sombrero”.

Con el apoyo del Mayo, los hijos de Rocha buscaron a los hijos del Chapo Guzmán, de quienes habían sido compañeros de adolescencia en la colonia Las Quintas en Culiacán, y así se integraron un grupo de amigos de los hijos de Rocha a la campaña y a su vez se establecieron los acuerdos con Los Chapitos. Estos acuerdos incluían financiamiento y operación política que garantizara el triunfo.

Durante la campaña de 2021, Rocha y su equipo llegaban a reuniones con empresarios y les decían que no les venían a pedir dinero, que eso estaba garantizado.

Por otro lado, el día miércoles 2 de junio de 2021, día de su cierre de campaña en Culiacán, llegó el entonces candidato de Morena a la gobernatura, Rubén Rocha, a mi oficina; había solicitado cita el día anterior. Llegó tranquilo, no se le veía preocupado por el evento ni por la elección del domingo. Venía a hacer de mi conocimiento que no estaba contento con la cobertura informativa que le había realizado el periódico Noroeste, del que soy socio minoritario.

“Han estado muy cargados en contra nuestra en el Noroeste”, me dijo en tono suave al tiempo que esquivaba la mirada después del saludo. “A huevo, ¡a huevo que estamos cargados!” Le contesté con mi habitual vehemencia. “Claro que estamos cargados, traes a Gerardo Vargas en tu equipo como candidato en Ahome y ese cabrón siendo secretario de Gobierno con Malova, mandó darle un balazo a Adrián López, nuestro director en el periódico. ¡A huevo que estamos cargados! ¿Querías que te aplaudiéramos?”

Sorprendido por mi reacción sobre la cobertura periodística, me contestó a rajatabla, “Gerardo no es de nosotros, nos lo pusieron de México … Scherer”.

Después de ver la operación política de Los Chapitos a favor de Morena en esa elección de 2021 en Sonora, Sinaloa y Nayarit, me queda claro que Rocha y su equipo estaban confiados que Rocha sería gobernador: le habían vendido el alma al diablo.

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