El pasado 19 de junio tuve el honor de asistir al “Encuentro Nacional de Coordinadoras de Centros LIBRE” que son espacios comunitarios impulsados por la Secretaría de las Mujeres del Gobierno de México con los gobiernos locales. Me dio un enorme gusto atestiguar la cercanía y fuerza del vínculo que une a estos espacios con la Secretaría de las Mujeres. Esta conexión no solo fortalece el trabajo cotidiano, sino que también da vida y sentido a una política pública integral, comprometida con construir, desde cada rincón del país, una igualdad sustantiva que transforme realidades y abra caminos de justicia para todas.
La Secretaría de las Mujeres, cuya creación impulsamos en el Senado mediante la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal en septiembre de 2024, ha sido el parteaguas institucional que detonó la política pública que permitió la creación de estos centros. Para el ejercicio fiscal 2026 se realizó una asignación histórica de mil 109 millones 647 mil 500 pesos al Programa de Atención Integral para el Bienestar de las Mujeres (PAIBIM), en el que se encuentra el componente Centros LIBRE.
Gracias a este respaldo financiero, la red de Centros LIBRE actualmente cuenta con 1001 centros, con lo cual se alcanza la meta trazada por la presidenta de la República, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, de llevar los servicios que se prestan en dichos centros al menos a un municipio por cada demarcación del país.
Como presidenta del Senado, recuerdo que esta Cámara ha sido un aliado fundamental para dotar a la Secretaría de las Mujeres de las herramientas legales necesarias. Desde el inicio de la LXVI Legislatura, aprobamos reformas constitucionales que elevaron la igualdad sustantiva, la perspectiva de género y el derecho a una vida libre de violencias a rango constitucional, al tiempo que facultamos al Congreso para expedir una Ley General en materia de Feminicidio.
En las leyes secundarias, el Senado respaldó las reformas a la Ley Federal del Trabajo y al Código Penal Federal para erradicar la brecha salarial y sancionar el abuso sexual. Con estas reformas, se fortalece el marco jurídico de nuestro país para avanzar en los derechos de las mujeres como parte sustancial de los compromisos del Segundo Piso de la Cuarta Transformación. Este andamiaje legal se ejecuta en territorio gracias a la coordinación entre la Secretaría de las Mujeres y los gobiernos estatales y municipales. Es decir, es expresión nítida de nuestro vigoroso federalismo.
Diseñados bajo un modelo de intervención que conjuga la tríada: servicios psicológicos, jurídicos y de trabajo social, los Centros LIBRE son el rostro humano de la política pública de la Secretaría de las Mujeres. Estos espacios no solo ofrecen acompañamiento y protección, sino que también impulsan la autonomía económica a través de talleres de oficios con validez oficial, un eje para romper ciclos de dependencia y violencia.
LIBRE es un adjetivo que describe la capacidad de actuar, pensar y decidir por voluntad propia; muchas veces esta capacidad nos ha sido regateada a las mujeres. Por esto, reconozco a nuestra presidenta, a la Secretaría de las Mujeres, a las Instancias de las Mujeres en las Entidades Federativas y a las coordinadoras de los centros como el motor de transformación que hace posible que las leyes y los presupuestos se traduzcan en bienestar real para las mexicanas. Y que esto sea posible en territorio, es más significativo porque se atiende donde existe la necesidad.
El Senado refrenda su compromiso con la agenda de igualdad y el fortalecimiento de la Secretaría de las Mujeres como pilar del cambio estructural. Construyamos el México que merecemos las mujeres: digno, solidario y, por encima de todo, ¡SIEMPRE LIBRES!
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