Me chocan los expertos en todo y especialistas en nada que se sienten con la autoridad suficiente para criticar sin proponer. Su infinita sabiduría les alcanza para censurar desde actos de gobierno hasta iniciativas de particulares, pero no para plantear una alternativa mínimamente viable.

Sin embargo, hay voces cuyas críticas sí vale la pena escuchar. No sólo son verdaderos expertos, sino que además sustentan sus argumentos. A muchos les faltan propuestas, pero al menos sus cuestionamientos parten del conocimiento y merecen ser considerados.

En el caso del Registro de Líneas Móviles y su vinculación con la CURP, hay opiniones que merecen atención. Ayer recibí un documento de Víctor Ruiz, especialista en ciberseguridad, quien advierte sobre la prórroga y los cambios en la estrategia para promover la vinculación del número telefónico. Según explica, estos ajustes normalizan el smishing al obligar a enviar mensajes SMS con enlaces y advertencias de suspensión.

Desde la perspectiva de la ciberseguridad, sostiene, esta decisión representa uno de los mayores errores de diseño en materia de prevención del fraude digital. Afirma que la medida echa por tierra años de campañas para prevenir el phishing y el smishing, pues los delincuentes podrán copiar el formato oficial y utilizarlo para realizar estafas masivas mediante el robo de datos o la distribución de malware.

Ruiz afirma que enviar mensajes SMS a todos los usuarios con un enlace para completar el registro "destruye uno de los principios fundamentales que durante años han sostenido las campañas de prevención del phishing y, particularmente, del smishing: nunca confiar en un mensaje SMS que contenga un enlace y solicite realizar un trámite urgente".

El smishing, como explica Ruiz, es una modalidad de fraude derivada del phishing. Consiste en el envío de mensajes SMS fraudulentos que aparentan provenir de una institución legítima para engañar al usuario y lograr que revele información confidencial al hacer clic en un enlace.

Hasta aquí todo parece razonable. No obstante, "que no panda el cúnico", como decía el Chapulín Colorado. Aunque es cierto que los delincuentes pueden copiar el formato oficial de un mensaje para engañar a los usuarios, también existen formas sencillas de distinguir un mensaje legítimo de uno apócrifo.

Si ya recibiste un mensaje para vincular tu línea, habrás notado que en la cabecera del SMS aparece el nombre de tu compañía telefónica. Ese es un mensaje válido. En cambio, si el remitente aparece únicamente como un número de diez dígitos y te invita a registrar tu línea, lo más probable es que se trate de un intento de fraude.

Recuérdalo: si el mensaje inicia con el nombre de Telcel, AT&T, Movistar, Bait o el de tu operador telefónico, se trata de un SMS auténtico. Si, por el contrario, lo primero que aparece es un número telefónico, desconfía porque probablemente intentan engañarte.

Además, conviene recordar que los lineamientos para el envío de estos mensajes ya estaban contemplados desde diciembre del año pasado. Por ello, desde el 9 de enero de 2026 las operadoras han enviado millones de SMS y, hasta donde tengo conocimiento, no se ha registrado un aumento en los intentos de fraude asociados con este proceso. La prórroga otorgada hace unas semanas únicamente modificó los lineamientos para establecer una nueva fecha límite para la vinculación.

Por último, y para bajarle dos rayitas al termómetro del pánico inducido, también conviene recordar que las operadoras telefónicas cuentan con múltiples tecnologías, técnicas y metodologías para bloquear y dar de baja números identificados como emisores de spam o de contenido malicioso. Incluso, los propios usuarios contribuyen cuando bloquean y reportan esos números.

En ese mismo sentido, te recuerdo que hace unos días la comisionada presidenta de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) anunció que el organismo modificará próximamente las reglas para frenar el envío de spam mediante SMS.

Y ahora coincido con Víctor Ruiz: "la seguridad digital depende en buena medida de que las personas aprendan a reconocer señales de alerta". Un buen investigador y un periodismo responsable siempre ayudarán a la sociedad a distinguir entre mensajes legítimos y mensajes maliciosos.

Por eso insisto. No te vayas con la finta. No es para tanto. Lo importante es aprender a reconocer los mensajes auténticos y detectar los fraudulentos. El objetivo es colaborar para bajarle (aunque sea un poquito) a los mecanismos para la extorsión. ¡Síganme los buenos!

Calidad y seguridad

Buena parte de la conversación sobre el comercio internacional se concentra en aranceles, tensiones geopolíticas y renegociaciones del T-MEC, pero hay un ingrediente mucho menos vistoso, y mucho más decisivo: los estándares internacionales de seguridad y calidad. Estos no generan tendencias en redes sociales ni protagonizan conferencias mañaneras, pero sin ellos, buena parte de la manufactura mexicana simplemente no cruza las fronteras.

Ese será uno de los temas que hoy pondrá sobre la mesa el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), durante un foro dedicado a analizar la nueva arquitectura del comercio global y el papel que jugarán el T-MEC y la región Asia-Pacífico en los próximos años.

Fabricar en México ya no basta, falta la calidad y la seguridad. Para que un componente electrónico, un cargador, una batería, un vehículo eléctrico o un equipo médico llegue a los mercados internacionales, debe cumplir normas técnicas elaboradas por especialistas de distintos países bajo los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin ese pasaporte técnico, el destino comercial suele limitarse al mercado interno.

De acuerdo con UL Standards & Engagement (ULSE), organización internacional especializada en el desarrollo de estándares, estas normas representan una de las bases menos visibles, pero más importantes, del comercio exterior. Son las reglas que permiten que un producto fabricado en México pueda venderse con confianza en Norteamérica, Europa o Asia sin volver a demostrar, desde cero, que es seguro.

Paradójicamente, cuanto mejor funcionan estos estándares, menos se habla de ellos. Nadie presume que el cargador de su teléfono no se incendia, que una bicicleta eléctrica protege su batería o que un sistema contra incendios responde cuando debe hacerlo. Simplemente se espera que ocurra.

En el encuentro participarán los embajadores de Estados Unidos, Ronald D. Johnson; de Canadá, Cameron MacKay; y de Japón, Kozo Honsei, así como Roberto Velasco, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez Romano. Porque, al final, las grandes discusiones comerciales también dependen de esos detalles técnicos que casi nadie ve, pero que sostienen buena parte del comercio mundial.

*Columnista y comentarista