Hay un momento en cada partido a cinco sets en que el marcador deja de importar. El cuerpo ya duele, las piernas pesan el doble que en el primero y la mente empieza a hacer la pregunta más peligrosa del deporte: ¿Hasta dónde puedo llegar hoy? Ahí, en esa frontera invisible entre el agotamiento y la voluntad, es donde se separan los grandes campeones del resto.
Nadie llega a sostener cuatro o cinco horas de tenis de alta intensidad por accidente. Detrás de cada partido maratónico, hay meses o años de trabajo físico que el público casi nunca ve: Sesiones de gimnasio a las 6 de la mañana, kilómetros de resistencia, trabajo específico de piernas para aguantar el desgaste de los desplazamientos laterales, y una atención casi obsesiva a la recuperación.
Pero el cuerpo, por sí solo, no gana partidos largos. Cualquier entrenador de alto rendimiento coincide en algo: A partir del tercer set, el tenis se vuelve un deporte fundamentalmente mental. La fatiga física es igual para ambos jugadores, lo que cambia es quién logra seguir tomando buenas decisiones, quién no deja que un error se convierta en una avalancha, quién es capaz de resetear la cabeza.
Y luego está eso que no se puede medir: La negativa a rendirse. Es la decisión, tomada una y otra vez, punto tras punto, de seguir corriendo detrás de una pelota que parece imposible, de seguir sacando con la misma convicción en el 5-5 del quinto set que en el primer juego del partido.
Preparación física, fortaleza mental y negativa a rendirse, no son tres cualidades separadas, son tres patas de la misma mesa. Quitas una y todo se viene abajo en el momento más exigente. El cuerpo entrenado te permite seguir de pie, la mente entrenada te permite seguir pensando con claridad, y la voluntad de no rendirse es lo que convierte esas dos ventajas en resultado.
Por eso, cuando vemos a un jugador levantar los brazos después de cuatro horas y media de partido, lo que estamos celebrando no es sólo un punto ganador. Es la suma de miles de decisiones tomadas mucho antes de pisar la cancha: La sesión de gimnasio, el punto que decidió no regalar, el set que se negó a dar por perdido. Ese es, en el fondo, el campeón que aparece en el quinto set.
@Gusocalderon
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