¿Qué es? El fracturamiento hidráulico o fracking es un método de extracción de gas fósil que se basa en una proceso de ingeniería geoquímica en la cual se perfora el subsuelo a grandes profundidades y se inyectan grandes volúmenes de agua combinada con productos químicos a alta presión para fracturar roca y facilitar la liberación de reservas no convencionales de petróleo y gas.

Estudios independientes y revisados indican que el fracking es un proceso impredecible con problemas innatos de ingeniería que empeoran con el tiempo.

Fracking: desprecio a fuentes renovables.

  • 18.8% de la energía se genera con energías renovables.
  • 24.3% se genera con limpias (meta de 38.5% para 2030).
  • 53% de la energía consumida en México proviene del gas.
  • 75% del gas que se consume, se importa.
  • 90% si restamos el consumo de PEMEX.

Aproximadamente el 40% de nuestra energía depende del gas fósil estadounidense, mientras que solo el 18.8% se genera con renovables.

Se estima que los costos de proyectos de energía solar y eólica son, en promedio, 41% y 53% menores a la alternativa fósil más barata, respectivamente. Invertir en fracking tiene un costo de oportunidad directo en renovables.

Fracking: desigualdad e imperialismo energético.

  • 60.6% de la energía es consumida por la industria (0.9% de los usuarios).
  • Gran parte, industria exportadora y maquila.
  • Compramos gas a EE.UU. para producir los bienes que les re-exportamos.
  • 27.1% es consumo residencial (89.2% de los usuarios).

Si gran parte de la demanda energética es para producir productos que se consumen en EE.UU. , entonces la extracción por fracking es en gran medida una demanda extranjera. No refuerza, ni la soberanía, ni la justicia energética.

El gas es para la industria, el fracking también.

  • 16.8% del gas es consumido directamente por la industria.
  • 22.6% del gas es consumido directamente por PEMEX.
  • 52% es utilizado para la generación energética que consume la industria.

Solo el 8.6% restante se utiliza para generar energía para los demás sectores, incluyendo residencial y servicios.

El fracking no resuelve el problema energético.

  • La demanda de gas proyectada para 2030 es de 10.8 MMpcd
  • El fracking, en 2030 solo produciría 1.1 MMpcd, aproximadamente 10% de la demanda de gas.

Considerando que aproximadamente el 60% del gas se usa para la generación de electricidad. Entonces, el fracking únicamente cubriría alrededor del 6% de la demanda de gas para la generación energética en 2030, gran parte únicamente consumido por la industria. Además, según los datos del mismo PEMEX, se estima que la producción decline drásticamente a partir de 2036 por agotamiento.

A cambio…

Impactos climáticos. El fracking tiene niveles de emisiones mayores a los generados por la infraestructura de gas convencional. Se estima que cada pozo de fracking emite entre 348 y 438 toneladas de CO2e. Principalmente, estas emisiones son de metano, un GEI con un potencial de calentamiento 86 veces mayor al del CO2 en un periodo de 20 años. Por lo mismo, para cumplir con las metas climáticas del Acuerdo de París, se ha estimado necesario prohibir el fracking a nivel global.

Impactos atmosféricos. El metano es precursor del ozono troposférico, gas relacionado con medio millón de muertes prematuras anuales a nivel global. En ese sentido, por cada megatonelada de metano evitada, se evitan también 1,430 muertes prematuras. Más de 110 estudios demuestran que el fracking contamina el aire con más de 200 químicos, de los cuales, 61 son considerados peligrosos por representar riesgos sanitarios, como patógenos cancerígenos, benceno y formaldehídos.

Impactos hídricos. El fracking supone el riesgo de contaminación de los acuíferos con 173 químicos tóxicos, tanto a nivel subterráneo, como superficial. Los riesgos están relacionados con derrames, la perforación directa de pozos de agua, el manejo inadecuado del agua producida y el tratamiento inadecuado del agua residual. Además, requiere enormes cantidades de agua para funcionar. En EE.UU. la cantidad promedio de agua utilizada para fracking por cuenca es de 2.85 millones de litros al año. A pesar de ello, se planea llevar a cabo en regiones con un grado de presión hídrica medio (Golfo Norte) y alto (Río Bravo).

Impactos sanitarios. Más de 120 estudios confirman la relación entre el fracking y problemas de salud pública como cáncer, asma, enfermedades respiratorias, problemas cardiovasculares e incluso, mentales. Se ha documentado que estos impactos han afectado desproporcionadamente a grupos vulnerables, como mujeres, personas gestantes e infancias.

Otros impactos ambientales. Asimismo, ocasiona contaminación del suelo, repercusiones al paisaje, terremotos inducidos, radiación y desmonte. Incluso al término de sus operaciones, los pozos abandonados representan una posible vía de contaminación para el subsuelo y los acuíferos.

EXISTE UN CONSENSO CIENTÍFICO: “no se ha encontrado evidencia de que el fracking pueda practicarse de manera que no amenace la salud humana o sin poner en peligro la estabilidad climática de la que depende. (...)

La única manera de mitigar el grave peligro para la salud pública y el clima, es la prohibición completa y comprehensiva del fracking. ” - CHPNY.1

Previendo estos impactos, la política energética debe observar el principio preventivo y precautorio como garantía del derecho humano a un ambiente sano, lo cual la llevaría a prohibir definitivamente el fracking conforme al principio de mejor información científica disponibles.

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