Enhorabuena que el primer partido de este campeonato mundial lo ganó la Selección Nacional. Jugaron muy bien, y nos causaron alegría los dos goles anotados. Fue la mañana del jueves en el estadio Ciudad de México, Azteca o Banorte, porque ya no sabemos realmente cómo se llama, el escenario de una fiesta muy hermosa.

Se presenció un espectáculo que a todos los lugares del mundo en que hubiera sido visto debe haber causado admiración y reconocimiento por esa magistral organización.

En lo que también se obtuvo un triunfo lo es en la impunidad soportada y permitida por el gobierno. Cuesta trabajo concebir, que este gobierno con el pretexto de “no reprimir”, continúa con la política de abrazar a los delincuentes.

El Universal Responde

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Emocionó mirar los bailables y cantos entonados en el estadio antes de comenzar el partido, y también advertir que mientras se desarrollaba esa fiesta, personas que se dicen profesores destruían mobiliario urbano y la policía no intervenía.

Es nuestro gobierno inútil para cumplir una de sus funciones primordiales, como la de garantizar la seguridad pública. Esa ineficacia se mira desde que se les permitió a los “profesores” instalar tiendas de campaña y bloquear calles en la ciudad para demandar prestaciones a las que dicen tener derecho. Inconcebible que un gobierno que dice respetar la ley, permita actos vandálicos y no reaccione como es su obligación para detener a esos presuntos delincuentes y que sus conductas, dentro del marco de Derecho, sean juzgadas y castigadas.

Entre esos actos que la sociedad exige que el gobierno hubiera procedido en forma diferente, está el haber encontrado explosivos en un camión en el que viajaban estudiantes guerrerenses para apoyar las manifestaciones a las que nos referimos, y absolutamente no se haya detenido a ninguno de esos pasajeros, alumnos de Ayotzinapa, para investigar el origen de esos mortíferos artefactos. No cabe duda de que los “abrazos” de ayer están presentes.

México también ganó en Coahuila, los resultados electorales que abrumadoramente derrotaron a Morena son un triunfo para México. Son la expresión responsable de nuestros paisanos del hartazgo ganado por el hasta ahora partido oficial.

Su causa está también en el buen gobierno que desde Saltillo, alejado de la delincuencia organizada, y manejando con probidad los recursos públicos, se ha ganado la confianza de los coahuilenses.

Tres triunfos, el de la Selección Nacional, el del PRI en Coahuila y el de la impunidad cobijada y tolerada por este gobierno. Que no solamente deja que se suspendan las clases sin descontarles un peso a los responsables de los grupos, y se desperdicie el tiempo de servidores públicos federales de jerarquía importante, para hablar con sus representantes, sin imponerles condición alguna, como podría ser que se retiraran a cumplir sus obligaciones mientras una comisión trata sus pretensiones.

La ausencia de la presidenta Sheinbaum a la ceremonia inaugural fue como la del niño que sacó malas calificaciones y no quiere llegar a su casa porque va a ser reprendido. Entiende bien, como mujer inteligente que es, que muchos ciudadanos reprobamos su actuación pública y los presentes en el estadio manifestarían su descontento porque es su culpa que la impunidad esté presente, como que proteja a presuntos delincuentes, y que para garantizar el triunfo de su partido promueva reformas constitucionales, que finalmente buscan continuar destruyendo instituciones creadas en muchos años para que garantizaran la vida democrática nacional.

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