La gestión de una megalópolis como la Ciudad de México exige, por definición, un delicado equilibrio entre la vida cotidiana de sus habitantes y su capacidad para albergar eventos de escala internacional. El Urbanismo, más que el simple diseño de calles y edificios es la articulación de políticas públicas que garanticen la funcionalidad, la movilidad y la seguridad de todos. Sin embargo, la reciente estrategia del gobierno capitalino durante el Mundial —y de manera muy evidente tras el desborde y la euforia vistos en los festejos del pasado martes— ha puesto de manifiesto una profunda y preocupante falta de consistencia en la planeación de la ciudad.
Durante días previos, el discurso oficial sostuvo de manera categórica que era indispensable modificar radicalmente la operación de la urbe. Se justificaron cierres viales, restricciones severas a la movilidad, suspensión de actividades y reiterados llamados al trabajo desde casa bajo una premisa clara: evitar concentraciones masivas y facilitar los operativos de seguridad. No obstante, en un giro de tuerca difícil de comprender, el mismo gobierno decidió instalar megapantallas en el Paseo de la Reforma con el propósito explícito de reunir a miles de personas en el espacio público, detonando la masa crítica que atestiguamos a media semana.
El valor del encuentro frente a la incoherencia
Es fundamental precisar que no se cuestiona aquí la existencia de espacios públicos destinados al disfrute de un evento de esta magnitud. Al contrario: que una ciudad ofrezca alternativas accesibles para vivir una celebración colectiva es sumamente positivo y fortalece el tejido social. Lo que resulta inadmisible es la contradicción flagrante entre el diagnóstico técnico que justificó las restricciones y las acciones lúdicas que después se implementaron y que terminaron por colapsar Reforma el martes.
Si el problema central era el riesgo que conllevaba la concentración masiva de personas, promover activamente nuevas aglomeraciones parece ir en un sentido diametralmente opuesto. Por el contrario, si el verdadero objetivo técnico era descentralizar la afluencia y evitar que la masa social se volcara hacia un solo sitio, esa explicación debió haber formado parte de una estrategia de movilidad y urbanismo sumamente clara. Una planeación de este calibre tendría que haber estado acompañada de información pública precisa sobre aforos máximos, rutas de acceso controladas, alternativas de transporte eficiente y medidas rigurosas de seguridad. La comunicación pública importa, y mucho, porque de ella depende que la ciudadanía comprenda y confíe en las decisiones de la autoridad.
La improvisación como percepción ciudadana
Más allá de la coyuntura del Mundial y de la resaca logística del martes, este episodio nos deja una profunda reflexión sobre los procesos de toma de decisiones urbanas en nuestra capital. Una política pública integral debe ser coherentemente articulada entre sus objetivos, sus argumentos y su ejecución final. Cuando los mensajes institucionales cambian de un día para otro o resultan contradictorios, la ciudadanía legítimamente percibe improvisación, incluso cuando algunas de las medidas aisladas puedan tener una sólida justificación técnica detrás.
El gran reto para el gobierno local no era únicamente demostrar capacidad logística para organizar un evento internacional; el verdadero desafío consistía en demostrar que la Ciudad de México podía seguir funcionando con dignidad para quienes la habitan día con día. La consistencia en las decisiones y la total transparencia para explicarlas son pilares fundamentales de la gobernanza urbana. Sin ellas, las restricciones viales y vecinales dejan de percibirse como medidas de interés público y comienzan a entenderse como decisiones excepcionales que terminan privilegiando el espectáculo sobre la vida cotidiana y la productividad de la ciudad.
Coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México
Exclusivas
Experiencias El UniversalAsí puedes obtener hasta 20% de descuento en Benedetti’s Pizza para disfrutar los partidos del Mundial con Club EL UNIVERSAL
Experiencias El Universal4 taquerías con promociones para disfrutar los partidos mundialistas con sabor mexicano
Experiencias El UniversalDesayuna junto a Salvador García Soto en la segunda edición de “Off The Record”; suscriptores de EL UNIVERSAL acceden a precio especial
Experiencias El Universal


