Han pasado 11 años desde que la entonces canciller alemana, Angela Merkel, pronunciara su famoso “podemos hacerlo”, aludiendo a que Europa podía manejar la llegada de más de un millón de migrantes y que la respuesta no podía ser cerrarles las puertas. El jueves, la llegada de unos 60 mil migrantes al enclave español de Ceuta, procedentes de Marruecos, desató una reacción de rechazo, pánico y exhibió lo mucho que ha cambiado Europa en este tiempo.

Los migrantes llegaron a Ceuta animados por información, videos incluidos, difundida en redes sociales, de que las puertas de España estaban abiertas. Para algunos expertos, un cruce tan masivo como el que se registró no podía ser posible sin la anuencia del gobierno marroquí y recordaron la crisis migratoria de 2021, cuando Rabat permitió el paso de unas 8 mil personas, en respuesta a la decisión española de atender en un hospital de Longoño a Brahum Ghali, líder del Frente Polisario, enfrentado con Marruecos. Esta vez, el enojo marroquí estaría relacionado con la reciente visita del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a Argelia, enfrentado también a las autoridades marroquíes. Rabat niega cualquier complicidad.

Más allá del papel marroquí, es un hecho que el drama de los migrantes se ha convertido en una herramienta política. Más, en tiempos de ascenso de la ultraderecha europea y de elecciones. Italia, donde la primera ministra Giorgia Meloni ve amenazado su poder por el auge de Futuro Nazzionale, una agrupación todavía más a la extrema, con un rechazo total a los migrantes, no dudó en ordenar el cierre del Espacio Schengen, que permite el libre tránsito de personas en los países de la Unión Europea, a España, a pesar de ser perfectamente consciente de que Ceuta no pertenece a dicho espacio y por tanto los migrantes no podrían usar ese derecho para cruzar a otros países europeos. Dinamarca, donde el gobierno de centroderecha también se ve presionado por fuerzas ultra, secunda la moción de suspender a España.

No sólo es Europa. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump está usando este episodio para lanzarse contra Sánchez y sus “políticas de izquierda”, y para advertir que “la inmigración ilegal está matando” a Europa. El presidente ruso, Vladimir Putin, celebra esta exhibición de fractura y desunión europea que debilita la fuerza del bloque, de cara a la guerra en Ucrania.

No importa que los números revelen que la migración irregular ha caído debido a las políticas de mano dura tanto en Europa como en EU. De acuerdo con Frontex, autoridad fronteriza comunitaria, entre enero y noviembre de 2025 se registraron 166 mil 900 llegadas “ilegales” a la Unión Europea, 25% menos que en el mismo periodo de 2024. Tampoco importa que la gran mayoría de quienes cruzaron a Ceuta ya están de regreso en Marruecos, al darse cuenta de que fueron engañados.

Los políticos de ultraderecha saben que lo único que deben hacer es atizar el miedo. Y los videos de los migrantes llegando en masa a Ceuta son oro puro para ellos. Mientras crecen los gritos de “¡Fuera migrantes!”, se apagan las voces a favor de la solidaridad y humanidad, junto con los sueños y vidas de quienes arriesgaron todo por una vida mejor.

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