Oaxaca.— Los jugadores se concentran en el centro de una de las mitades de la cancha, realizan ejercicios de calentamiento y luego practican unos tiros a la portería antes de iniciar unentre ellos, como parte de su entrenamiento.

Estos deportistas no integran un equipo de futbol cualquiera. Se llama Ocelotes dey está conformado por jóvenes y menores de edad con síndrome de Down, autismo y discapacidad intelectual moderada.

Se trata de un proyecto que nació en el año 2025 con el objetivo de darles oportunidades para desarrollarse en espacios de inclusión social.

Uno de sus jugadores es Humberto García Hernández, de 39 años de edad, quien forma parte de este club deportivo desde sus inicios, por iniciativa de su madre Leticia Hernández Alvarado y por sugerencia de una maestra de educación física.

La inclusión social juega en la cancha
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“El deporte nos ha ayudado bastante, no nada más para mi hijo, sino para los demás compañeros. Hay niños con autismo que tenían ataques que les dan a ellos, pero del tiempo que han estado viniendo se les ha ido quitando eso. A veces vienen porque están mucho tiempo en su casa, no tienen mucho a donde salir y ahorita esta oportunidad que nos están dando los profesores que abrieron este club y donde nos estamos arropando todos aquí”, expresa Leticia Hernández.

Ocelotes de Oaxaca nació formalmente el 18 de enero de 2025 y fue concebido por el profesor y licenciado en Entrenamiento Deportivo, Roth Stewer Martínez Alvarado. Su intención es apoyar a jóvenes con discapacidad y que tengan ganas de jugar futbol. Además tiene un proyecto de judo y taekwondo, junto con el maestro Lenin Velasco, para personas con síndrome de Down, los cuales, al ser deportes federados, permiten la búsqueda de talentos en este arte marcial y deporte.

El año pasado, Roth Martínez fue reconocido con el Premio Estatal del Deporte por su trayectoria en el fomento y protección de los deportes.

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“Fue un trabajo en conjunto con padres de familia, con alumnos de Ocelotes de Oaxaca y maestros de educación especial que siguen luchando por el proyecto de desarrollo para jóvenes”, afirma.

Su historia familiar fue el principal incentivo para echar a andar este proyecto. Él cuidó de su abuela con discapacidad, quien falleció en el año 2020, y él también tiene una discapacidad en una de sus manos. Inició en Santa María El Tule, un municipio de la región Valles Centrales, donde observó que los jóvenes tenían mucho talento, pero les hacía falta alguien que los motivara o un espacio para que ellos se forjaran.

La inclusión social juega en la cancha
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“Mi abuelita era una persona de la tercera edad que fue diabética, le amputaron las piernas y pues a raíz de estar en cama, conlleva rehabilitación y necesitaba espacios de recreación, oportunidades de desarrollo, y entonces yo estaba buscando como un espacio para que ella pudiera rehabilitarse”.

En 2024 dio los primeros pasos para la conformación de un club de futbol, que finalmente aterrizó en enero de 2025.

Una de las finalidades del deporte, explica, es la rehabilitación y que los jóvenes que tengan algún tipo de discapacidad puedan convivir, desarrollarse, socializar y encontrar a otros amigos. “Que los jóvenes conozcan a otros jóvenes y que la discapacidad no sea una limitación, al contrario, sea una oportunidad de desarrollarse”.

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Apoyo familiar

Roth Martínez recuerda la ocasión en que presentó el trabajo que se realiza en Ocelotes al presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Raymundo Chagoya Villanueva, con el objetivo de solicitar apoyo económico o en equipo deportivo para sus integrantes. La respuesta, cuenta, fue: “¿Qué quieres que haga? No tengo dinero”, mientras el edil agitaba con sus manos los bolsillos de su pantalón.

La inclusión social juega en la cancha
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“Nosotros hemos caminado con apoyo de mamás, en su momento hemos tocado muchas puertas, nos las han cerrado”.

Por esa razón es que ha estudiado en la Asociación Civil de Deportes Adaptados de Veracruz, con el fin de crear una asociación civil para obtener recursos económicos por otras vías, ya que algunos a quienes les han pedido su apoyo han solicitado este requisito.

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“Si en el deporte convencional es complejo, nosotros nos hemos enfrentado a que nos han invitado a nivel nacional e internacional a participar en competencias deportivas, y somos un grupo mayoritario y no podemos salir porque nos enfrentamos al reto de no encontrar a alguien que nos patrocine, que nos apoye. Aun así, tratamos de seguir adelante, aun con falta de apoyo, pero seguimos tocando puertas”, indica Martínez.

Leticia Hernández agrega que necesitan que el gobierno voltee a verlos como equipo y como seres humanos. “Hemos tocado puertas, pero pues hasta ahorita no tenemos apoyo de nada”.

Hace falta sensibilidad

Actualmente, Ocelotes de Oaxaca ya tiene entre 30 y 35 deportistas con discapacidad intelectual; algunos incluso de municipios como San Pedro Pochutla, que está ubicado en la región Costa, o Ayoquezco de Aldama, Ixtepeji. El problema es que muchos de ellos no pueden llegar con regularidad a los entrenamientos por el costo económico del traslado.

El proyecto, además, requiere la suma de más especialistas, como fisioterapeutas, maestros de educación especial y de personas en general que deseen tener una convivencia con los integrantes de este club deportivo.

“Y la gente que allá afuera tenga hijos con discapacidad, que los traigan y puedan ver que la discapacidad no es una limitación”.

Roth Martínez sostiene que hace falta también un desarrollo en la sociedad para lograr la inclusión de todas las personas con estas condiciones, y sensibilización en todas las dependencias de gobierno y del sector privado. Por ejemplo, dice, en el país se desarrolla el Mundial de Futbol 2026 y los gobiernos impulsan torneos y diversas actividades, pero ellos no han sido invitados para participar en ninguno de esos eventos deportivos.

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“No nos han invitado a formar parte de un proyecto donde podamos ir a jugar hasta la fecha. Ni siquiera teníamos uniformes, y sólo una diputada nos regaló un uniforme y no fue por cuestiones políticas. Teníamos una playera y su servidor, yo no costeo, yo no genero dinero, esto es apoyo de papás, y pues sí se me hacía triste ver que mis chicos no tuvieran uniformes.

“Hace falta sensibilización en todos los aspectos. Hace falta que la gente se sume, le hablo a los gobiernos que se sumen, que no nos den la espalda. Ya nos dieron la espalda, hay muchos proyectos, no sólo el mío, y no solamente deportivos, también hay culturales y sociales”, precisa Martínez.

La intención de solicitar apoyos, apunta, es que todos tengan oportunidades igualitarias de desarrollo sin importar su condición física o intelectual.

Leticia, madre de Humberto García, recalca que el futbol ha hecho mucho bien a su hijo y a los demás jóvenes que forman parte de Ocelotes de Oaxaca, sobre todo porque son incluidos en una actividad deportiva y porque les ha permitido jugar con otros jóvenes que no tienen alguna discapacidad. “Para que vean ellos que también pueden hacer lo que otros muchachos”.

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