San Cristóbal de las Casas.— El sábado 21 de diciembre de 2024, Jorge Alejandro Lozada Santos, de 24 años, llamó a su madre Alicia Santos, en Santiago de Cuba, para decirle que en la casa de seguridad en San José El Hueyate, Chiapas, un coyote lo ayudaría a llegar en lancha a , Oaxaca, hecho que nunca pasó, pues en su trayecto desapareció.

En ese viaje, Jorge y otros 19 migrantes —entre ellos cinco — recorrerían a lo largo de seis horas 420 kilómetros sobre el océano Pacífico, una de las rutas más peligrosas a las que se enfrentan las personas en movilidad que buscan llegar a Estados Unidos, para burlar los retenes de Migración y el Ejército, sobre la vía federal 200.

Jorge salió de Santiago de Cuba, el 25 de octubre de ese año, decidido a llegar a Estados Unidos, para reunirse con su esposa, que un mes antes había sido reclamada por su padre, por reintegración familiar. La madre de Jorge supo que su hijo había dejado la isla cuando él le habló desde Tapachula, Chiapas, luego de hacer el trámite en línea en la plataforma CBP One.

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El 17 de diciembre, Jorge contactó a un coyote que le ofreció un viaje de Tapachula a Ciudad de México por 900 dólares, pero si el grupo era de cuatro personas, el precio bajaba a 750 dólares.

“Lo difícil es salir del sur”, “el viaje es seguro”, “es en carro particular como le comento”, “el viaje es directo”, “no paramos de pueblo en pueblo”, “sólo paramos a comer y seguimos”, “20 horas aproximadamente”, aseguró el traficante que prometió que él iría como chofer.

Jorge le preguntó al pollero, en la conversación a través de Messenger: “¿Brother no hay riesgo en el camino?”, “yo temo un poco…”, pero el coyote, identificado como Ángel García Hernández, que en su perfil de Facebook no cuenta con fotografía, insistió:

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“La travesía es en carro particular”. “Viajamos con clave para [pasar los retenes de] Migración”. “Pulsera y sello, que es el permiso que nos dan para salir sin problemas”. Sólo de Mazatán, Chiapas, a Juchitán, Oaxaa hay una docena de controles migratorios.

Así, Jorge llegó el 19 de diciembre a San José Hueyate, en el municipio de Mazatán, Chiapas. De ahí continuaría su viaje vía terrestre a Juchitán; sin embargo, el coyote decidió seguir el camino vía marítima, explica Alicia Santos desde Cuba, en una conversación telefónica que se realizó durante varios días, por la falta de luz en la isla.

Ese 19 de diciembre de 2024 se pronosticaron fuertes lluvias en el Pacífico, pero en la casa de seguridad, donde permanecía Jorge, esperaban la orden para zarpar.

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Finalmente, el sábado 21, a las 07:45 de la mañana, Jorge hizo una videollamada a su madre para decirle que era parte de un grupo de 20 personas que viajarían en la lancha.

Sin respuestas

Ha pasado un año y seis meses desde que Alicia Santos habló con su hijo: “[Su voz] todavía retumba en mis oídos cuando me dijo: Mamá ya me llamaron dentro de esos veinte, a mí y a Lorena. No me llame; yo dentro de cuatro [horas] te llamo”.

En Tapachula, Jorge conoció a Lorena Rosalba Guevara, de 28 años, también de Santiago de Cuba, con quien viajó a San José El Hueyate. La ficha de búsqueda de la Fiscalía de Chiapas dice que Lorena se comunicó con sus familiares el 27 de diciembre, para decir que estaba en Tapachula, pero la información oficial es errónea, porque la joven desapareció el 21 de diciembre.

En la casa de seguridad, Jorge y Lorena conocieron a los cubanos Elianis Caridad Morejón Pérez, de 19 años; Dayranis Tan Ramos, de 32; Samei Armando Reyes Álvarez, de 15, y su madre Meiling Álvarez Bravo, de 41 años.

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Antes de zarpar, Jorge, Dayranis y Elianis llamaron a sus familiares en Cuba, entre las 07:45 y las 08:21 horas, para avisar que iban a Juchitán.

Alicia Santos cuenta que han conformado un grupo de seis madres, que ha iniciado contacto con autoridades mexicanas y colectivos de búsqueda, y desde Cuba tratan de encontrar pistas que permitan localizar a sus hijos.

“Ten misericordia Padre. Tráelos de vuelta a casa. Dios mío. Sácalos de donde quiera que estén. Señor. Toma el control de la violencia en México Señor”, pide constantemente.

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Ahora saben que antes de la desaparición de sus hijos, en San José Hueyate, el 5 de octubre de 2024, le ocurrió lo mismo a un grupo de 18 migrantes, entre ellos un árabe y una joven con dos niñas; el 5 de septiembre también desapareció un grupo de dominicanos.

Aunque los seis cubanos desaparecidos no se conocían a profundidad, sus familias piden desde Matanzas, La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba, a las autoridades mexicanas que logren encontrarlos.

A los pocos días de su desaparición, un hombre, Milton Sepúlveda, llamó para hacerles llegar una lista de 40 cubanos, entre ellos estos seis, y pedir 2 mil 500 dólares por cada uno, “para poder pagar y sacarlos de donde estaban”. Las familias reunieron el dinero y lo enviaron, pero él no volvió a comunicarse.

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“Lo seguimos buscando. Rogamos a las autoridades, por favor que nos ayuden a seguir buscando hasta encontrarlos. Nuestros corazones ya no soportan más. Es dura esta realidad para toda la familia que estamos sufriendo la desaparición de nuestros hijos. La distancia conspira contra nosotros”, expresa Alicia Santos.

Por su parte, Elizabeth Guevara Guevara, madre de Lorena, explica que “desde el primer momento de su desaparición se hicieron las denuncias a las autoridades. Hemos hecho lo posible e imposible para encontrarla”.

Isis Caridad Pérez Ramos, madre de Elianis, asegura que desde que su hija desapareció ha vivido entre la angustia y la tristeza. “Es como no tener corazón; es como estar viviendo una vida que no es nuestra”. “Ya las autoridades los están buscando, pero necesitamos que no descansen un día, porque un día, una hora, cuenta”.

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Margarita Bravo Díaz, madre de Meiling y abuela de Samei Armando, asegura que esta situación la ha golpeado: “Estamos que ya no podemos, que ya no resistimos más. Esta desaparición de nuestros hijos nos tiene enfermos, creo que hasta la mente. Es bien doloroso”.

Graciela Ramos, madre de Dayranis, ruega al gobierno mexicano que les den información sobre el paradero de su hija.

Buscan viajar a México

Desde Cuba, el próximo 2 de mayo, las familias emprenderán una campaña de búsqueda de los seis cubanos desaparecidos en San José El Hueyate.

Alicia Santos explica que desde 2025 han sostenido reuniones virtuales con autoridades y funcionarios de la Comisión de Búsqueda de Personas, pero no hay resultados concretos. “Todavía seguimos en espera del papeleo abrumador y la falta de voluntad”.

Aunque las madres cubanas se han integrado a la Red Regional de Familias Migrantes, buscan apoyos para trasladarse a México y recorrer la ruta desde la frontera con Guatemala a Juchitán, en busca de pistas que les ayuden a encontrar a sus hijos desaparecidos.

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Alicia Santos comenta que, en caso de llegar a México, buscarán reunirse con directivos de albergues del migrante, representantes de la Iglesia católica, funcionarios municipales, autoridades consulares, visitar centros de detención, prisiones, hospitales y sostener reuniones con autoridades estatales.

Esperan que a través de una fundación o institución puedan conseguir el dinero para financiar el viaje a México.

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