La agudeza crítica, humorística y satírica del escritor y periodista mexicano era proverbial y temida por aquellos personajes a los que ponía en la mira, y quedó de manifiesto, principalmente, en su columna “Gaceta del Ángel”, que publicó casi a diario en el periódico Reforma desde el 22 de noviembre de 1993 hasta el 30 de agosto de 2010, justo dos días antes de fallecer a los 66 años en la Ciudad de México.

Por lo que se refiere a la relación que mantuvo con la , su hija Juana Inés, quien es profesora de la carrera de Letras Hispánicas (imparte la materia “Introducción a la literatura infantil”) en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de esta casa de estudios, afirma que fue cercanísima.

“Mi padre nació en 1944 y, por lo tanto, pertenece a la generación que presenció la construcción de Ciudad Universitaria y que creció con el sueño (por lo menos parte de ella) de que un día podría llegar a estudiar aquí. Él se inscribió en la carrera de Ciencias Químicas, aunque su mayor logro en esa época fue pertenecer a la estudiantina de la Facultad de Química…”, añade.

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Posteriormente, Dehesa le hizo caso a su impulso interior y comenzó a estudiar Letras Hispánicas en la FFyL, un sitio completamente distinto a la Facultad de Química.

“Entonces, el mundo se le abrió. Tuvo su gran despertar con las clases que impartían Luis Rius, Arturo Souto, Rosario Castellanos, Margo Glantz…, así como con la amistad que estableció con sus compañeros. Una de las personas más cercanas a él fue Cristina Barros, la hija del rector Barros Sierra. Fueron muy amigos, lo cual le permitió estar al tanto, desde adentro, de todo lo que aconteció en el 68. Años después, creo, dio clases por un tiempo en el Centro de Enseñanza para Extranjeros.”

Juana Inés recuerda también que su padre era un fervoroso y entusiasta hincha de los Pumas (incluso, a invitación del rector Juan Ramón de la Fuente, se integró al Patronato de este equipo en 2003).

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“En la casa siempre le fuimos a los Pumas y teníamos nuestras playeras y nuestros vasos de los Pumas, que comprábamos en la Tienda de la UNAM. O sea, se puede decir que él era parte de la UNAM y la UNAM parte de él como idea, institución y comunidad.”

Fallaste, corazón

Actualmente, además de ejercer como profesora en la FFyL, Juana Inés está dedicada a rescatar, con el apoyo de sus hermanos, la obra de su padre, pues, a pesar de que tuvo muchísimos lectores en su momento, hoy en día permanece un poco olvidada.

“Me di a la tarea de recuperar sus libros, los cuales básicamente son recopilaciones de los artículos periodísticos que salieron en los periódicos Novedades (ya desaparecido) y Reforma, sobre todo, así como otros textos. Estos últimos los he tenido que rastrear en hemerotecas, porque mi padre publicaba a diario en todos lados. Casi cualquier medio impreso en México entre 1980 y 2010, desde Nosotros los petroleros hasta la revista Quién, tiene un texto de su autoría.”

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El primer libro de la nueva colección “Biblioteca Dehesa”, que también fue el primero que publicó en vida el autor, es Fallaste, corazón y ya está a la venta en Amazon, en formato digital e impreso, con un sello en la portada que reza: “Edición rescatada y preparada por sus hijos”.

El primer libro de la “Biblioteca Germán Dehesa” que se puso a la venta.
El primer libro de la “Biblioteca Germán Dehesa” que se puso a la venta.

“Salió la misma semana en que se inauguró el reciente Mundial de Futbol porque, además de los textos que cubren el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), incluye los que abordaron el Mundial celebrado en Estados Unidos en 1994, precisamente. Desde aquí quiero decirles a todos los lectores, los nuevos, los viejos, los que podamos ir haciendo en el camino, que ya está a su disposición.”

Juana Inés hubiera querido que éste y los demás libros de su padre tuvieran un editor en forma, pero como “ya lo dejaron tirado una vez”, decidió avanzar poco a poco y apoyarse en quienes le dieron un lugar y cabida en sus vidas: sus lectores.

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“A fin de cuentas, las personas que buscan y adquieren su ejemplar y siguen a su autor conforman el eslabón más importante de lo que llamamos pomposamente la cadena del libro”, finaliza Juana Inés.

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