Mi primer contacto con la Universidad Nacional Autónoma de México fue desde niño, cuando supe que las horas que pasaba mi padre en su “despacho” de casa los domingos por la noche eran para preparar sus clases en la Facultad de Ingeniería. Fue ingeniero mecánico electricista, carrera que desarrolló tanto en la Compañía de Luz como en la Comisión Federal de Electricidad, pero también como docente de su querida UNAM, donde dio cátedra hasta su fallecimiento, en 1982.

De ahí en adelante la Máxima Casa de Estudios me ha acompañado toda la vida, pues en ella me he desarrollado en diversos ámbitos: primero como deportista en las Fuerzas Básicas de los Pumas desde 1976, luego como monitor en Pumitas Futbol y, a partir de 1978, como estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM, donde, además de obtener el título, conocí a la que ha sido mi esposa por 40 años… y contando.

Sin duda, una de mis satisfacciones más grandes ha sido ser parte de Pumitas Futbol por casi 50 años, más de 20 de ellos como presidente honorario. Desde esta organización he podido regresar a la Universidad algo de lo mucho que me ha dado. Primero me desempeñé como monitor (mi primer trabajo), luego como coordinador general, después como padre, ya que mi hija y mi hijo fueron Pumitas, y ahora como presidente. En este tiempo he tenido el gusto de conocer a cientos de integrantes de la comunidad azul y oro que se han acercado a Pumitas con el deseo de apoyar la formación integral de sus hijas e hijos por medio del deporte y en un ambiente universitario. Es un gusto ver a nuestros egresados de todas las especialidades, a los trabajadores administrativos, a los académicos y a los investigadores convivir y salir de las aulas para transformarse en madres y padres apasionados, apoyando con “Goyas” a sus pequeños.

Profesionalmente, colaboré en la Dirección del Deporte Universitario a mediados de los años 80, coordinando la organización Pumitas y el Curso de Verano para los hijos de los miembros de la comunidad. También tuve el privilegio de servir a la Universidad en la Oficina de Compras en Houston, Texas, dependiente de la Dirección de Proveeduría de la UNAM, entre 1987 y 1989, donde me tocó conocer de cerca la gran cantidad de proyectos de investigación que tiene la Máxima Casa de Estudios, ya que hacíamos compras de productos químicos, libros especializados e, incluso, algunos animales vivos con características muy especiales de edad y tamaño que tenían que llegar a los institutos a fin de poder ser parte de proyectos que seguramente han estado vinculados a la salud de todo tipo de seres vivos, incluyendo los humanos. No dudo que de manera indirecta la labor que hacíamos en esa oficina haya sido parte de trabajos que dieron lugar a reconocimientos a nivel mundial de nuestras y nuestros destacados científicos. En cuanto al ámbito académico, fui profesor de asignatura en las Facultades de Economía e Ingeniería durante cinco años.

Siguiendo con mi vínculo con la UNAM, a la gran satisfacción de que mi padre, tres de mis hermanos y yo lográramos obtener un título, se sumó mi hija, con una licenciatura en Pedagogía, y mi hijo, con más de 10 años en las Fuerzas Básicas de los Pumas, donde logró debutar e iniciar una carrera profesional que a la fecha lleva más de 14 años. Tanto ella en las aulas como él en las canchas se formaron viviendo desde adentro el significado de representar los valores universitarios en sus actividades profesionales.

Durante casi 10 años he tenido el gusto de trabajar en los Pumas, primero apoyando la educación de niñas y niños en las escuelas filiales, y después como director de Desarrollo Humano, contribuyendo en la formación de canteranos y coordinando la Casa Club y las áreas de psicología, bachillerato B@UNAM y nutrición, así como, en general, en todo lo que tiene que ver con temas de formación “fuera de la cancha”. Desde hace ocho años colaboro con los equipos femeniles del club que participan en la Liga MX, Sub-19 y grupo piloto Sub-17. Me tocó ser parte del primer juego de nuestro equipo femenil en el Estadio Olímpico Universitario en marzo de 2020, y he visto crecer el futbol femenino. Nuestras Pumas han sido ejemplo de este progreso, pues tienen hoy una de las mejores instalaciones y uno de los apoyos institucionales más destacados para un equipo femenil en México, además, son constantes asistentes a la liguilla.

A lo largo de este recorrido, he visto la labor de la Fundación UNAM, ya sea en mejoras a infraestructura y equipamiento, o con becas a estudiantes, que gracias a este respaldo obtienen una mejor formación integral, pueden terminar sus estudios y continúan poniendo en alto a nivel mundial a nuestra Universidad Nacional.

¡GOYA!

Director de Desarrollo Humano del Club Universidad y presidente de Pumitas CU Futbol

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