La crisis energética actual, marcada por alta demanda y tensiones geopolíticas, está presionando a los gobiernos a priorizar la seguridad energética inmediata sobre los objetivos climáticos. La urgencia de suministros reblandece el compromiso ambiental y el resultado es un mayor uso de combustibles fósiles. Ante la escasez y altos precios, muchos países han recurrido incluso de nuevo al carbón para asegurar el suministro, contradiciendo los compromisos de descarbonización.

No se trata de una apreciación ligera. La dependencia de recursos finitos y los conflictos geopolíticos hacen que la seguridad energética global se ponga por delante de la sostenibilidad ambiental. En este marco, se mantiene una confianza excesiva en soluciones futuras para coartar la crisis, sin realizar cambios estructurales profundos en el modelo de consumo. El fracking, la fracturación hidraulica mediante la que se obtiene gas natural (gas de lutita o shale gas) y petróleo de yacimientos no convencionales, (atrapados en rocas de baja permeabilidad) entra dentro de esta categorización de estrategias mediante las que se busca salir de la crisis buscando nuevas formas de obtener hidrocarburos, pero omitiendo muchas de las preocupaciones ambientales de otras épocas.

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Marcha contra el “fracking sustentable” impulsado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, este viernes en Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez
Marcha contra el “fracking sustentable” impulsado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, este viernes en Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez

La voz de los ambientalistas

Anaid Velasco, gerente de investigación y política pública del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), señala que el fracking no es una opción realista para hacer frente a la crisis energética. ya que su contribución es más bien marginal para resolverla. "Es una opción que genera más problemas que soluciones, ya que abre la puerta a una técnica con impactos ambientales, sociales y de salud pública. Con efectos que están bien documentados y que continuan la dependencia del sector a los combustibles fósiles".

Velasco señala que la transición energética justa es el proceso que podría ayudar a conciliar desarrollo energético y protección social. Ello junto a medidas de eficiencia energética que nos permitan hacer un mejor uso de la energía. "Es fundamental cuestionarnos si todos los usos que hacemos, por ejemplo de la electricidad, son absolutamente indispensables o si más bien responden a un modelo de desarrollo que ha impactado gravemente la calidad de vida", señala y agrega que en este marco desde el CEMDA y junto a muchas organizaciones aliadas, se ha pedido durante muchos años que se implementen ambas acciones, una verdadera transición junto a medidas de eficiencia energética y no a la consolidación de un modelo energético dependiente de fósiles.

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Crédito: EFE/ Sáshenka Gutiérrez
Crédito: EFE/ Sáshenka Gutiérrez

Para la organización Greenpeace, que el gobierno abra la posibilidad de explotar gas no convencional es un giro político que contradice compromisos previos de no permitir la explotación de hidrocarburos mediante fracking en el país. Los ambientalistas señalan que el principal componente del gas fósil es el metano que, lejos de ser un combustible de transición, acelera la emergencia climática y obstaculiza el avance real hacia una transición energética. "El gas fósil, igual que el petróleo y el carbón son los principales responsables del calentamiento del planeta, como lo han demostrado científicos e instancias internacionales como el IPCC. Explorar una versión ‘sustentable’ del fracking puede sonar prometedor en el discurso, pero en los hechos no existe. La evidencia científica que demuestra los riesgos y efectos nocivos por el desarrollo de fracking ha sido compilada por científicos independientes y comprometidos de Estados Unidos desde hace 15 años", señalan en un comunicado donde presentan su postura sobre las nuevas intenciones del gobierno de obtener más hidrocarburos mediante el fracking.

Sobre el encargo de la Presidenta Sheinbaum al grupo de científicos mexicanos para evaluar la viabilidad del fracking en nuestro territorio, los ambientalistas se preguntan si no sería más oportuno enfocar el trabajo científico mexicano en buscar soluciones para acabar con la dependencia a los combustibles fósiles también en línea directa con los múltiples acuerdos internacionales suscritos por el país en materia de cambio climático.

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