La inflación en servicios médicos y autopartes va a agregar este año un factor de presión sobre la rentabilidad del sector asegurador, que ya fue golpeado por los cambios fiscales que eliminaron la deducibilidad del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

“La tendencia al alza en costos de salud y automóviles en el mercado norteamericano anticipa presiones similares en México, con un rezago de dos a cuatro trimestres, lo que refuerza la necesidad de que las aseguradoras mexicanas incorporen supuestos de siniestralidad más conservadores”, de acuerdo con el balance de resultados del sector al cierre del cuarto trimestre de 2025 de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).

El regulador señala que la siniestralidad del sector alcanzó máximos históricos durante el año pasado, con un total de 531 mil millones de pesos, un aumento de 8.3% con relación a 2024.

En detalle, la siniestralidad en accidentes y enfermedades se ubicó en 135.6 mil millones de pesos, un incremento de 14.4%.

Este resultado se explicó debido al comportamiento de las reclamaciones en gastos médicos, que tuvieron un crecimiento de 14.7%, así como por el aumento de 8.9% en salud y 4.2% en los accidentes personales.

El incremento llegó a 10.5% en el caso de los automóviles derivado del crecimiento de 3.5% en el costo de las refacciones y los accesorios automotrices.

El documento de la CNSF reconoce el impacto en las ganancias para las aseguradoras. Al cierre de 2025, el sector registró utilidades por 72 mil millones de pesos, lo que implicó una disminución de 12.7% respecto a 2024.

Este resultado contrasta con el crecimiento observado en años previos, particularmente en 2024, cuando la utilidad alcanzó 82.4 mil millones de pesos y fue un incremento de 16.5%.

“La caída en las utilidades del sector al cierre de 2025 marca un cambio de tendencia respecto a la tasa de crecimiento anual, con un indicador posicionado en 3.7 puntos porcentuales por debajo del promedio de crecimiento entre 2021 y 2024, que fue de 9%”, explicó el organismo que preside Ricardo Ernesto Ochoa Rodríguez.

Hace unos días, el director general de Banorte, Marcos Ramírez, reconoció que el grupo financiero tuvo que asimilar una disminución de 20% en la utilidad de su negocio asegurador durante el primer trimestre del año en curso, cuyo resultado ya estaba contemplado debido al efecto de la eliminación en la deducibilidad del IVA.

El presidente del Comité de Gobierno y Sector público de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC), Erick Ocampo, indicó que el sector está padeciendo el incremento en el costo de la siniestralidad y la disminución de la rentabilidad de las aseguradoras.

“Lo que esperaba recaudar el gobierno está impactando directamente en el costo de la siniestralidad y en la rentabilidad del sector asegurador”, dijo.

Para el directivo, aún es prematuro conocer de qué tamaño será el impacto de los cambios en el sector durante todo 2026, tanto en precios como en la colocación de primas debido a un escenario adverso como el actual.

“Los inversionistas tendrán que ajustarse para garantizar la rentabilidad, según el capital que ponen en riesgo, y esto lleva a que invariablemente veamos un incremento en el costo de las primas. Estamos teniendo muchas inconformidades por parte de los asegurados y de las empresas que contratan este tipo de seguros”, comentó Erick Ocampo.

Precios al consumidor

En el primer trimestre del año, las aseguradoras registraron fuertes incrementos en sus productos, principalmente en el rubro de gastos médicos mayores, cuyos ajustes fueron superiores a 30%, de acuerdo con intermediarios.

El director de nuevos negocios de THB México, Alfredo Careaga, destacó la acumulación de presiones simultáneas.

“Algunas presiones son estructurales y vienen de años atrás. Otras son más recientes, como el efecto fiscal asociado al IVA. Primero está la inflación médica. En las referencias de mercado que estamos observando, la inflación médica privada en México se ubica en niveles de doble dígito, alrededor de 14% o 15% anual, muy por encima de la inflación general”, expuso el especialista.

Agregó que a la inflación se suma un componente estructural del sistema hospitalario privado, en el que la hoy extinta Cofece documentó que las primas individuales de gastos médicos son 12% mayores en entidades con hospitales privados de más de 100 camas, cuyos costos de hospitalización pagados por aseguradoras son alrededor de 34% superiores en los mercados donde están presentes estos hospitales grandes.

“Esto sugiere que una parte relevante del incremento no proviene sólo de la aseguradora, sino del encarecimiento de la atención médica privada y del poder de negociación de ciertos prestadores. Gastos médicos es un ramo donde pocos casos pueden explicar una fracción muy relevante del gasto total. Cáncer, padecimientos catastróficos, terapias prolongadas y medicamentos de alta especialidad pueden cambiar el resultado de una cartera”, dijo.

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