Moody’s Ratings anunció ayer que degradó la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, con lo que el país quedó a un escalón de perder el grado de inversión, mientras que cambió la perspectiva de negativa a estable.

La agencia explicó que la decisión responde al “debilitamiento sostenido” de la fortaleza fiscal, el aumento de la deuda y las presiones derivadas del apoyo continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex).

El ajuste se da luego de que el martes pasado otra de las principales calificadoras crediticias, Standard & Poor’s (S&P), revisó de estable a negativa la perspectiva de la calificación soberana de México, argumentando que el bajo crecimiento económico, las restricciones presupuestarias y el alza de pasivos contingentes podrían dificultar la consolidación fiscal y acelerar el aumento de la deuda pública.

Impuestos futuros
Impuestos futuros

En su comunicado de este miércoles, Moody’s señaló que el deterioro fiscal se aceleró desde 2024 y prevé que siga debido al gasto rígido, una base tributaria limitada y el respaldo financiero recurrente a Pemex, factores que han reducido la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento económico.

Además, indicó que el déficit fiscal se mantuvo elevado en 2025, cercano a 5% del Producto Interno Bruto (PIB) una vez incorporado el apoyo a Pemex, apenas por debajo del nivel de 5.3% registrado en 2024. Como resultado, la deuda bruta del gobierno aumentó a 49.3% del PIB en 2025, desde 46% en 2024 y 39.8% en 2023.

La agencia prevé que los déficits del gobierno federal y del sistema de seguridad social permanezcan por encima de 4% del PIB entre 2026 y 2027, debido a la rigidez del gasto, menores ingresos ante una desaceleración económica y menores impuestos a combustibles para contener el impacto de los precios energéticos.

“A pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas, incluyendo la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los anclajes de la política fiscal y la eficacia de la política, y han contribuido a déficits más amplios y a un deterioro más rápido de los indicadores de deuda de lo esperado anteriormente”, dijo Moody’s.

“La posición fiscal de México se ha debilitado en comparación con sus homólogos calificados por la Baa y su vulnerabilidad a choques fiscales ha aumentado, especialmente porque esperamos que el crecimiento económico siga moderado a corto plazo y que regrese a una tendencia alrededor de 2% solo de forma gradual”.

Empeoran proyecciones

La calificadora también redujo su previsión de crecimiento para México “a menos de 1% en 2026 y a 1.3% en 2027”.

Moody’s señaló que la inversión privada se ha desacelerado desde 2024 por restricciones estructurales relacionadas con energía, agua, logística y seguridad, así como por incertidumbre vinculada a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y a cambios en el marco institucional, incluida la reforma judicial.

De Pemex, estimó que el gobierno otorgó apoyos por 35 mil millones de dólares en 2025, equivalentes a 1.9% del PIB, y presupuestó otros 14 mil millones de dólares para el año en curso. Añadió que espera más respaldos en los próximos años por falta de mejora material en sus operaciones.

La semana pasada, S&P también revisó de estable a negativa la perspectiva de calificación de la petrolera estatal y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en línea con el ajuste aplicado en el mismo sentido a la nota soberana.

Moody’s indicó que una eventual mejora en la calificación dependerá de una reducción sostenida del déficit y de la deuda, así como de menores riesgos contingentes relacionados con Pemex.

En contraste, advirtió que podría haber nuevas presiones a la baja si el deterioro fiscal supera sus previsiones o “si el crecimiento económico permanece débil durante un periodo prolongado”.

Hacienda se compromete

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) destacó que, pese al ajuste en la nota crediticia, el país conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan la deuda soberana mexicana, y que la perspectiva cambió de negativa a estable, lo que implica que Moody’s no anticipa nuevos movimientos en la calificación en los próximos 18 meses.

“La política fiscal continuará orientada a preservar la sostenibilidad de la deuda pública, fortalecer los ingresos, mantener una ejecución responsable del gasto y avanzar en una trayectoria ordenada de consolidación fiscal”, dijo.

La SHCP indicó que la calificadora reconoció la conducción prudente de las políticas monetaria y macroeconómica, así como la resiliencia de la economía frente a choques externos. También resaltó que México mantiene vulnerabilidades externas acotadas y sin señales de estrés financiero significativo.

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