
Era un hombre abierto al buen humor, a pasarla bien, siempre con una conversación inteligente y oportuna, poniendo interés en uno, atento con todos, como sí cada uno fuera especial para él

Era un hombre abierto al buen humor, a pasarla bien, siempre con una conversación inteligente y oportuna, poniendo interés en uno, atento con todos, como sí cada uno fuera especial para él

El desempeño de Mario Lavista dentro del panorama general de la música hacia principios de los años noventa, es toral para la historia de la composición mexicana

En el documental de Echevarría titulado María Sabina, mujer espíritu, Marío compone un “solo” para flauta dulce interpretado por la extraordinaria flautista María Elena Arizpe

Mario Lavista (...) compone la música que acompañará, como único sonido, la filmación que había hecho Nicolás (Echevarría)

Mario se dispara como un gran compositor y escribe obras para orquesta completa impresionantes como su obra ”Ficciones”

Parece que Mario encuentra a la figura paterna que nunca tuvo y mi padre encuentra en Mario al hijo ideal.

La juventud de Mario, que tenía apenas 23 años, mi padre 53 y yo 21, se conjugó para reunirnos a verdaderos maratones musicales

Uno de los trabajos musicales de esa época de estudiante fue una sinfonía para orquesta completa que Mario tituló “Sinfonía temprana”

“Como la música le fascinaba, yo procuré llevarlo a muchos conciertos, a la ópera, en fin... lo ayudé lo más que pude porque, para mí, era indudable su vocación musical”

Conocer a mis primos hermanos Mario y María Luisa me produjo una verdadera felicidad y euforia