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El cambio de amateur al profesionalismo es un salto importante para cualquier atleta. Más allá de los salarios y premios que están por recibir, hay detalles que no están previstos y, en ocasiones, sorprenden al deportista.
Así le pasó a María Fassi en sus primeros meses dentro de la LPGA: nadie le advirtió de la soledad que acompaña a las golfistas del máximo nivel.
“Fue una de las cosas más difíciles porque una se vuelve solitaria, en hoteles, aviones y en los campos”, explicó la mexicana a EL UNIVERSAL Deportes.
Fassi debutó este año en la LPGA y jugó 11 torneos, incluido el US Open, en el que terminó en la posición 12.
La hidalguense estaba acostumbrada a otra rutina. En la Universidad de Arkansas, María fue arropada por sus compañeras en los viajes y torneos alrededor de Estados Unidos.
Ahora, por sí misma, la tricolor cambió el hábito para sobrevivir en la máxima categoría del golf.
“Acostumbrarme a eso fue un reto, ya que en la universidad siempre estuve rodeada de mis amigas y del equipo de trabajo, un grupo que se vuelve familia”.
Pero Fassi no se asustó en esta nueva etapa de su carrera.
“Es parte del profesionalismo, que nadie te adelanta. Cuesta trabajo pero es cuestión de adaptación”, subrayó.
Desde su último año en Arkansas, la LPGA tiene grandes expectativas sobre la mexicana, quien se prepara para un 2020 de mucha actividad.
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