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Zinedine Zidane
tiene un mensaje sencillo para los jugadores del Real Madrid antes del Clásico que disputaban esta mañana contra el Barcelona : No presten atención a la ventaja del club catalán.
El Clásico
global se juega en un horario Made in China. Arranca a la 1 de la tarde, tiempo español, 6 de la mañana en México y 8 de la noche en el gigante asiático, cuyo mercado desea ser conquistado por la Liga española. El encuentro fue programado para que la gente en ese país pueda disfrutarlo comodamente.
El Madrid
llegaba al estadio Santiago Bernabéu en el cuarto puesto en la tabla y rezagado a 11 puntos del Barça , además de tener al Atlético de Madrid y al Valencia por encima.
Eso significa que estaba obligado a ganar para no renunciar prematuramente a la defensa de su título, cuando la campaña ni siquiera ha llegado a la mitad.
Sin embargo, el técnico de los merengues quiso que sus jugadores no pensaran en la tabla y se concentraran en los 90 minutos de juego.
Especialista en finales, con pleno de éxitos en cada una que ha disputado desde la llegada al banquillo de Zizou, el Madrid encaraba el Clásico como si fuese otra, en vez de un encuentro de la decimoséptima jornada liguera. Su reto pasaba por poner el broche a un 2017 que se despide como el año con más títulos en la historia del club madridista: cinco (Liga, Liga de Campeones, Supercopa de Europa, Supercopa de España y Mundial de Clubes).
Con el francés haciendo un llamamiento al madridismo para que su equipo sea empujado por un ambiente mágico, el Clásico presentaba al peor ataque blanco —en números— de los últimos ocho años, ante la mejor defensa del campeonato. Sólo tres tantos había encajado a domicilio en ocho salidas el club culé, que tenía un gran reto en el Bernabéu .
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