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Después de que las raquetas de tenis, encabezadas por Roger Federer , provocaron un lleno en La México , su ruedo (como lo prometió su administración) estuvo listo para la cuarta corrida de la temporada, con tres buenos toros de De la Mora.
Con gran temple en la muleta en el primero, Juan Pablo Sánchez logró momentos muy brillantes y el remate de la suerte suprema le valió un trofeo.
En su segundo, estuvo en el mismo tono, con condiciones de lidia distintas a su primero y su premio fue la vuelta al ruedo, cuando hubo petición mayoritaria, por parte del público, que protestó el que no lo tomó en cuenta el juez.
En el sexto, Ojos Míos, Ginés Marín destiló imaginación, quietud y desparpajo, en una faena que hizo vibrar al cónclave capitalino, que tuvo una gran conexión con lo realizado en el ruedo por el jerezano. Nuevamente, el juez de plaza —Enrique Braun— no tomó en cuenta la petición mayoritaria y el público homenajeó al torero con una vuelta al ruedo triunfal.
Silveti,
como siempre, destiló voluntad y desafortunadamente su segundo toro le propinó un golpazo, del cual esperemos se recupere pronto. El sorteo, en esta ocasión, no le fue propicio.
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