El fenómeno conocido como “efecto de isla de calor urbano” se da cuando los techos de las casas y edificios atrapan el calor que proviene del sol, lo retienen horas después de que el sol se pone y lo devuelven al ambiente nocturno como si fueran radiadores al aire libre.

Las grandes ciudades del centro de México sufren de esta acumulación de calor, debido a sus miles de kilómetros cuadrados de azoteas pintadas de rojo terracota con impermeabilizante convencional.

El proyecto “Cool Roofs”

Todo comenzó con Open Buildings, una iniciativa de que, a partir de imágenes aéreas y satelitales, identificó cerca de mil 800 millones de construcciones en todo el planeta y generó un catastro digital sin precedentes.

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Al analizar México, el equipo local detectó el color predominante de las azoteas en el centro del país.

"Al abrir los en México encontramos algo muy particular: todas las azoteas pintadas de color rojo terracota", explica Sebastián Hiernaux, gerente de alianzas estratégicas de Google Maps para México. Esa observación fue el punto de partida de Cool Roofs México.

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Esta alianza tecnológica busca convertir el color del impermeabilizante en una herramienta contra las islas de calor urbano. Foto: Especial
Esta alianza tecnológica busca convertir el color del impermeabilizante en una herramienta contra las islas de calor urbano. Foto: Especial

La solución: datos abiertos + producto especial

La artificial (IA) fue más allá de identificar los edificios, fue reentrenada para detectar el código de color de cada azotea, permitiendo localizar con precisión las zonas con mayor potencial de impacto. A eso se sumó la Solar API de Google Maps Platform, que mide la irradiación solar sobre cada techo.

Con ese inventario en mano, Google se alió con Henkel, a través de su marca Fester, que ya contaba con un impermeabilizante de alta reflectancia solar. Las pruebas iniciales mostraron diferencias de hasta 20 grados centígrados a mediodía entre una superficie pintada con producto convencional y una con el producto reflejante.

"Este es de los pocos ejemplos donde tú puedes resolver el problema para tu casa y tu colonia", señala Hiernaux. "Si todo el mundo empieza a hacerlo, se puede volver un fenómeno viral."

Una oportunidad cada cinco años

A diferencia de Europa o Norteamérica, donde los techos duran décadas sin mantenimiento, en México el ciclo promedio de impermeabilización es de aproximadamente cinco años.

Eso significa que, estadísticamente, hay cuatro o cinco veces más oportunidades de influir en la decisión de compra del consumidor mexicano, indicó Hiernaux.

La apuesta de la iniciativa es interceptar ese momento: cuando alguien ya necesita impermeabilizar, ofrecerle información y una alternativa de impacto colectivo.

La plataforma lanzada por Fester cubre todo el territorio nacional. Cualquier usuario puede ingresar la dirección de su casa y obtener un diagnóstico sobre el estado térmico de su techo, la irradiación solar que recibe y el potencial de mejora si cambia el color del impermeabilizante.

Eventualmente, contempla una nueva "barrida" cartográfica para medir qué tanto ha cambiado el color de las azoteas en el país y cuantificar el impacto real de la iniciativa. En paralelo, podrían crear alianzas con autoridades locales y expandir el proyecto a otras latitudes.

La está disponible para cualquier persona interesada en evaluar el techo de su casa.

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