Las máquinas también sirven para la infatuación del rencor y la malversación de la moral, para la extorsión, la estafa, el robo, el asesinato y el estupro...

Hay antiguos instrumentos, hay máquinas que despiertan una fascinación incitante aunque no se sepa para qué sirven ni se comprenda su funcionamiento, a pesar de que se crea que ya no sirve