Y era inevitable convocar a don Francisco de Quevedo que, estoicamente, lamenta en su Virtud militante que “hoy cuento yo cincuenta y dos años, y en ellos cuento otros tantos entierros míos...”

No fui buen lector de Burroughs, pese a leer seis o siete libros de él en mi juventud. Me atraía su figura legendaria y sus vicios, aunque disfruté Queer y El almuerzo desnudo