La clase política, en su gran mayoría, carece de ideales, estrategias morales, programas sociales, pragmatismo eficaz, y sólo siguen las instrucciones de algún líder que es, más bien, su domador

No ofendemos si no queremos ofender, utilizamos eufemismos, ingenio, poesía, pero no denigramos el lenguaje hasta convertirlo en una diminuta caja de herramientas con buenas intenciones

Yo dedicaré el año siguiente a releer a Montaigne y a cultivar el escepticismo, dejaré de ser fatalista ya que no quiero involucrar al destino o a la mala fortuna en mis decisiones.

Es posible que para afrontar la década que se aproxima uno tenga que responder a preguntas como: ¿qué clase de personas habitan sobre la tierra?