El PAN debería de ser la oposición natural por ideología definida. Debería, pero no. En los últimos años la falta de inversión en cuadros preparados en las nuevas generaciones de panistas los han llevado a una pérdida de rumbo, a una brújula quebrada para el México contemporáneo

La tarea que nos aguarda es inmensa: edificar un andamiaje jurídico digno de la sociedad mexicana y garante de la fortaleza nacional