A inicios del siglo XX, el arqueólogo mexicano Manuel Gamio excavó varios túneles en esa zona, se abrió paso por debajo de una gruesa capa de lava de 6 metros de espesor. Después del descubrimiento montó un museo de sitio que tuvo abiertas sus puertas hasta los años 80

El sujeto abordó a su víctima en la calle Paseos del Río, la abrazó y amenazó con un objeto a la altura de las costillas, después la obligó a caminar hacia un puente bajo, en donde le robó sus pertenencias y abuso sexualmente de ella