José Saramago visitó la Casa Barragán en 1998. Y como cada visitante que llega de todo el mundo para conocer el lugar abierto como museo, sintió en cada espacio un golpe de estética, tradición y modernidad

Las páginas contienen el dolor y el miedo, la incertidumbre y la esperanza, la generosidad y el duelo. Hay crónicas y poemas que te llevan dentro del equipo protector personal

Versión celeste, a 15 metros de altura, ilumina sinsombras todo el espacio... Rojo promueve másla contemplación que un espectáculo lumínico