La presidenta Claudia Sheinbaum no le cree a las víctimas. ¿Las denuncias de violencia sexual solo son válidas cuando el fiscal que investiga es aliado de Morena? ¿Qué pruebas necesita aportar una víctima de violencia sexual para que la autoridad inicie una investigación que permita dilucidar los hechos?
Son varias interrogantes que permanecen después de que la presidenta Claudia Sheinbaum, su partido y aliados arroparan y evitaran que el morenista Cuauhtémoc Blanco enfrentara la ley por la denuncia que presentó su hermana por abuso sexual.
El presunto violador no estuvo solo: sus allegadas lo defendieron e incluso lo aplaudieron cuando indebidamente usó la tribuna de San Lázaro; mientras la víctima fue cuestionada con comentarios en medios de comunicación, en la Cámara de Diputados y en las redes sociales.
El poder del Estado operó y movió los hilos para librar a uno de ellos y minimizar la denuncia de su hermana, echando abajo uno de los compromisos fundamentales que decían tener: el de creerle a la víctima. Nunca aclararon que si el victimario era su aliado político, su principio no aplicaría.
Fue penoso ver la insensibilidad de la Presidenta con A al pedir pruebas suficientes en el caso, en su intención por desacreditar la credibilidad del fiscal con quien había tenido diferencias tiempo atrás.
¿Cuáles son las pruebas suficientes? ¿Para ella, cuáles son las pruebas creíbles? ¿Fotos, videos o testigos? Cuando los casos de abuso sexual suelen ser delitos conocidos como de realización oculta, que carecen de testigos. Por ello, la palabra de la víctima es prueba plena para iniciar una investigación.
¿Es culpa de la víctima acudir a una fiscalía con la que la Presidenta ha sostenido diferencias? ¿Es motivo suficiente para echar abajo una denuncia? ¿Dónde quedó la justicia para la víctima?
Con Cuauhtémoc Blanco hay una doble impunidad: impunidad por el probable delito que cometió e impunidad al evitar que enfrentara un proceso de justicia, bajo el amparo del fuero.
Ante este injustificable hecho surgen más preguntas: ¿Quién convenció a la Presidenta de defender lo indefendible? ¿Qué le debía la Presidenta a Cuauhtémoc Blanco que le pagó con una adelantada absolución?
Le apuestan al olvido, como el caso de Félix Salgado Macedonio, pero no lo podemos permitir. Urgen mujeres unidas, organizadas, valientes que sigan siendo la voz de las víctimas, porque algunas voces ya fueron apagadas por miedo o porque las convencieron por sus intereses políticos.
Urge un sistema judicial que le crea a las víctimas, que investigue las denuncias sin discriminación y, sobre todo, urge un Ejecutivo federal que permita la investigación porque ¿cómo se pretende combatir la delincuencia si desde la más alta tribuna del país se protege a un presunto abusador? Claramente es un aval para que se siga delinquiendo.
Comentario final: Muchos se sorprendieron por la presencia del boxeador Julio César Chávez en la conferencia mañanera de Claudia Sheinbaum. Lo verdaderamente sorpresivo hubiera sido la sensibilidad y empatía para recibir a las madres buscadoras.
Ciudadana