Mientras me dirigía por el camino de terracería rumbo a San Juan Puerto Montaña, en Metlatónoc, Guerrero, llamó mi atención la mirada de una niña que apenas asomaba su cabeza desde la ventana de su casa. Era un jacal sin agua, luz ni piso de cemento, como el resto de las viviendas en el municipio más pobre de México. No era posible ignorar la tristeza y el dolor en el rostro de una pequeña de apenas nueve años.
Conforme me iba acercando a la construcción de adobe, la menor escondió su rostro, mientras su madre salía a mi encuentro para invitarme a pasar. La niña estaba postrada en su cama y al preguntar si se encontraba bien, su madre relató que en días pasados alguien, sin dar mayores detalles, le había dado un machetazo. Cuando me pidieron acercarme, le retiré la cobija de su pierna y bajo un lienzo amarrado se escondía una herida con claros signos de infección. El hedor fue la confirmación. Inmediatamente, la trasladamos al hospital de Tlapa de Comonfort, que en aquel tiempo estaba a cinco horas en carretera.
Como responsable de los pueblos y comunidades indígenas, de 2000 a 2006, nos enfrentamos a cientos de casos de pobreza extrema. Esa pobreza en la que las familias no satisfacen las necesidades humanas fundamentales, como alimentación y salud. En la que una madre no se imagina la posibilidad de llevar a su hija a un hospital porque nunca ha pisado uno.
Metlatónoc sigue siendo uno de los municipios más pobres del país. Los municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza son indígenas y se localizan, principalmente, en los estados de Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
La pobreza extrema sigue siendo el gran pendiente de los gobiernos. Ante este gran reto, la presidenta Sheinbaum no puede mentir y asegurar que es insólita la reducción de la pobreza en los gobiernos de Morena y que en 40 años no había bajado realmente.
Con ello, la primera mandataria se niega a reconocer que la pobreza ha bajado sistemáticamente desde la administración de Ernesto Zedillo, que audazmente entregó apoyos económicos directos a través del programa Progresa, política que fue retomada por el expresidente Vicente Fox con el programa Oportunidades.
Durante la administración de Vicente Fox, de la que fui parte, 8.6 millones de mexicanos dejaron de vivir en pobreza extrema, cuatro veces más que lo registrado de 2018 a 2024, que solo fue de 1.7 millones de personas.
En el primer gobierno panista se trabajó en políticas de enfoque integral. Se creó el Fondo de Infraestructura para realizar inversiones millonarias en regiones de pobreza extrema. Por ejemplo, en la montaña de Guerrero se construyeron las carreteras Tlapa-Marquelia, Tlapa-Metlatónoc y Tlapa-Tlacoachistlahuaca, el hospital de la Mujer en Tlapa, la Universidad Intercultural de Malinaltepec y la subestación de Huamuxtitlán para ampliar la electrificación en la región.
Este fondo fue desaparecido por López Obrador.
Si la mejor manera de salir de la pobreza es a través de empleos formales, los proyectos de infraestructura permitirían la generación de esos espacios de trabajo.
Eliminar por completo la pobreza extrema es un objetivo alcanzable en esta administración. Para ello, se requiere de una política focalizada en materia de alimentación, salud, educación y desarrollo económico.
Comentario final
¡Qué desliz tuvo la presidenta Sheinbaum al acusar a Lilly Téllez de pedir la intervención de Estados Unidos! Todo lo que se inventan para no hablar del pacto que mantuvo el gobierno anterior con grupos criminales.
Ciudadana. @XochitlGalvez