De nada sirve que la presidenta Claudia Sheinbaum vaya presumiendo por todo el país que las cifras de homicidios dolosos han disminuido, cuando en menos de siete meses cuatro jóvenes estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos han sido asesinadas.
Claudia Tacoronte, estudiante española de 21 años, llegó hace un mes a México para realizar una estancia académica en el cuarto curso de Educación Infantil. Trágicamente, el pasado sábado fue asesinada en las inmediaciones de la Casa de Cultura de Cuautla.
El caso trascendió fronteras. La Universidad de Granada, donde estudiaba Claudia, condenó el crimen, y medios internacionales difundieron la noticia. Con tal presión, la presidenta Sheinbaum lamentó el caso y mencionó en su conferencia “Mañanera” que la cancillería se comunicó con el consulado de España y que el Gabinete de Seguridad apoya a la Fiscalía de Morelos en las investigaciones.
Pero Claudia no es la única víctima. El 2 de marzo fue encontrado el cuerpo de Kimberly Ramos, de 18 años, estudiante de la Facultad de Contaduría; días después apareció sin vida Karol Toledo, también de 18 años; y el 2 de junio pasado fue hallado el cuerpo de Michelle Fuentes, de 15 años, estudiante de bachillerato en la misma universidad.
Desde España, Lara Tacoronte, hermana de Claudia, ha expresado su asombro por la normalización de la violencia en México. Condenó que no pasara nada tras la muerte de jóvenes en una universidad, y tiene razón, en otra parte del mundo esto es un escándalo.
Morelos se encuentra entre los estados con las tasas de feminicidio más altas del país. De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a julio de 2026, se registraron 21 víctimas de feminicidio, ocupando el segundo lugar nacional en tasa de feminicidio.
El país sigue sumido en la violencia, y Morelos no es la excepción, aunque la presidenta insista en otros datos. Hace menos de dos meses, el 24 de julio, en Morelos, la primera mandataria presumió la atención de las causas de violencia en Cuautla, para que jóvenes tuvieran acceso a sus derechos. Celebró con bombo y platillo que se pasó de 3.7 homicidios en abril a 1.9 en fechas recientes. Desafortunadamente, Claudia Tacoronte no fue favorecida con estos supuestos logros.
Aunado a ello, con motivo de su Segundo Informe de Gobierno, la jefa del Ejecutivo celebra, en cada rincón del país que visita, una reducción histórica del 51 por ciento en homicidios, lo que equivale a 44 menos cada día. Omite mencionar que crecen otros rubros como el de desaparecidos.
No es suficiente mostrar cifras a la baja en materia de seguridad si persisten casos atroces como los de Claudia, Kimberly, Karol y Michelle. La seguridad de una nación no se mide con estadísticas ni porcentajes optimistas, sino con la tranquilidad de sus habitantes.
El oficialismo se niega a aceptar que la impunidad incrementa la violencia.
Comentario final: Y hablando de impunidad, semana cincuenta: ¿Cuándo terminará la de Adán Augusto López?
Ciudadana
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