La diplomacia mexicana plantó profunda huella internacional, los ejemplos abundan. Gilberto Bosques Saldívar durante la Segunda Guerra expidió visas que auxiliaron a decenas de familias de origen judío para salvarse del holocausto alemán. Muchos miembros de la comunidad israelita de la Ciudad de México se lo deben.
El desarme y la arquitectura jurídica mundial fue bajo la guía de otro respetable, Isidro Fabela, en la Sociedad de la Naciones, cuyos esfuerzos alcanzaron el trabajo que culminaría, años después en manos, ni más ni menos, del Nobel de la Paz Alfonso García Robles, con la firma del Tratado de Tlatelolco, que proscribe el uso de armas nucleares en la zona del Caribe. Luis Padilla Nervo presidió la Asamblea General de la ONU y por supuesto Genaro Estrada creador de la ‘Doctrina Estrada’, centrada en la no intervención, autodeterminación de los pueblos y el manejo del reconocimiento de gobiernos, vigente en la actualidad. Por citar algunos nombres, están: Octavio Paz, Torres Bodet, Manuel Tello y De Rosenzweig-Díaz, que contribuyeron en la cimentación de la filosofía del servicio exterior, dándole lustre global.
Hoy es otra la historia. Morena se apropió de las embajadas. Una de cada tres de las representaciones la encabeza gente sin carrera, sin mérito, para infortunio, las de relevancia, como la de Washington, Reino Unido, España, Francia, Canadá, Corea y Japón. Los Consulados no se escapan, también son botín de premio, incluso, para policías y militares. Con esto se vilipendia las habilidades adquiridas por décadas, fruto de honrosos sacrificios personales y académicos, de funcionarios convencidos de asistir a la patria en el extranjero, la realidad es que, usan los espacios para pagar favores a candidatos perdedores, gobernadores salientes o políticos en desgracia.
Se resiente, para muestra un botón: en la polémica en torno a la aprehensión de Ryan J. Wedding, hecho trascendente porque revela la intromisión de los Estados Unidos en México, la Mandataria sostuvo que el criminal se entregó en la sede norteamericana; en cambio, el flamante Plenipotenciario Esteban Moctezuma Barragán, declaró lo contrario, en una entrevista para la cadena noticiosa Fox, aseveró, que el arresto había sido producto de un operativo conjunto, evidenciando extravió absoluto y el desconocimiento de que con su afirmación envolvía, implícitamente, la confesión de una incursión. Mal y de malas.
El aparato completo, requieren de orden. Es absurdo. Tenemos al ejército y marinos adueñados de los trenes, aeropuertos o haciéndola de constructores, olvidando que su tarea fundamental es vigilar fronteras y costas. En el judicial, a la gran mayoría de Ministros de la Corte aprendiendo, a jueces y magistrados de amplia trayectoria en la calle, desempleados, y claro a Embajadores en quehaceres administrativos o de Cónsules y no al frente de delegaciones importantes. Todo al revés.
No hay labor de enriquecimiento de lazos con el hemisferio, la política exterior simplemente no existe. El Canciller Juan Ramón de la Fuente es un destacado psiquiatra, pero no un avezado diplomático. Sus acciones son de reacción, no de planeación, no se sigue una línea distintiva del ministerio, solamente se tapan hoyos y con ello se entierran proyectos. Francamente está rebasado.
¿Por qué tanta destrucción? Se acaban lo que nos pertenece, la democracia, la integridad institucional, la fortaleza de los equilibrios, la República, valores que pasaron al baúl del recuerdo, ahora afloran los abusos, lujos, corrupción y lo innegable, los que se han entregado a los obscuros manejos de la criminalidad.
No dejan piedra sobre piedra. La concentración de poder en Sheinbaum hace que el caminar sea pesado, lento, quedadizo, en un mundo en el que la inmediatez es la exigencia. Sino preguntemos a los miles de connacionales que reclaman protección ante las arremetidas del ICE.
@VRinconSalas

