Nadie niega que la Ciudad de México es una ciudad dinámica con una altísima oferta de actividades. Los visitantes que recibió durante los primeros días del Mundial —muchos menos que los estimados, por cierto— se fueron con una imagen de una ciudad viva y vibrante. Todo eso es cierto, pero también lo es que es una ciudad que funciona de milagro. La infraestructura añeja de la capital se deteriora a pasos agigantados y a nadie parece importarle.

El delb presenta un diagnóstico sobre lo que le pasa a esta y a las demás ciudades del país. La zona metropolitana más grande del país —21 millones de personas, la mayor concentración de actividad económica nacional— retrocede seis posiciones en Sistema Político y Gobiernos, con una percepción de corrupción del 88.6% que la ubica en el lugar 57 de 72 ciudades evaluadas. En manejo de residuos sólidos, ocupa el lugar 62. Las demás ciudades avanzan. La Ciudad de México se queda estancada.

El Metro es uno de los ejemplos más evidentes. Este año, el Sistema de Transporte Colectivo recibió el presupuesto más alto de su historia: 25 mil millones de pesos. Sin embargo, a pesar de tener más recursos, el Metro ha operado apenas 17 días sin interrupciones en lo que va del año. Más de 100 días han registrado retrasos o fallas. Una nota de revela que, entre mayo de 2025 y marzo de 2026, el servicio acumuló 91,509 minutos de interrupción en toda la red. La Línea 3 concentró 33,619 minutos de retrasos, cerca de dos horas de problemas diarios. Entre 2023 y febrero de 2026 se reportaron 1,245 alertas de incendio en las 12 líneas. El 80% del presupuesto se va en gasto corriente; el 50%, en sueldos.

El automóvil es otra trampa. Según el TomTom Traffic Index 2025, la Ciudad de México es la más congestionada del planeta: 75.9% de congestión, velocidad promedio de 17.4 kilómetros por hora, apenas 4.3 kilómetros recorridos en 15 minutos. Los capitalinos pierden 152 horas al año —más de seis días completos— atrapados en el tráfico. Hay trabajadores que suman hasta siete horas diarias de traslado entre la periferia y su empleo. Siete horas. Todos los días.

Las lluvias lo hacen más evidente. 2025 fue el más lluvioso en 42 años: 991 milímetros de precipitación, 48% por encima de la media histórica. Los últimos tres meses han tenido a la ciudad pasada por agua. El drenaje colapsa. Las estaciones del Metro se inundan. Las vialidades desaparecen bajo el agua. Los socavones se multiplican.

Pero la lluvia no es el problema. De hecho, nos debería ayudar frente a los años de escasez. Pero no hemos aprendido a gestionar el agua en la ciudad que fue construida sobre un lago. El sistema de drenaje de la ciudad está roto. Mezcla infraestructuras de distintas épocas, sin mantenimiento, en una ciudad que se hunde año con año.

La ciudad que lidera en diversificación económica ocupa los últimos lugares en basura, drenaje, tráfico y confianza institucional. Los cambios que se le hacen, y en los que se van miles de millones de pesos, son cosméticos. No hay mejoras reales en infraestructura.

Sí, la CDMX es una ciudad vibrante y dinámica. Un buen gobierno la haría también más funcional.

@ValeriaMoy