En el mundo de la política mexicana hay cientos de mitos y simbolismos que crean una atmósfera que parece dotar, a quienes son parte de ese grupo, de una capacidad especial. Si quieres saber si un político es realmente poderoso, podrías revisar si su oficina está integrada a una red telefónica selecta cuyo distintivo es simple y sencillo, pero poderoso: un teléfono rojo en su escritorio. Este aparato solo tiene una función: comunicar en línea directa con Palacio Nacional.
La historia del teléfono rojo se remonta a la Guerra Fría, y fue para enlazar directamente al presidente John. F. Kennedy de Estados Unidos y Nikita Khrushchev, el líder de la Unión Soviética, tras la crisis de los misiles. Hoy en día con el auge tecnológico, esta telecomunicación ha entrado en un desuso, pero su simbolismo no ha perdido peso en la política mexicana.
El color del aparato se atribuye a la importancia y a la urgencia de los asuntos a tratar por parte de los integrantes del gabinete presidencial, los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial, así como los gobernadores de las entidades federativas. De ahí que el contar con el teléfono rojo equivale a un estatus de poder y alta responsabilidad.
Hay personajes en el servicio público que en su trayectoria han sido usuarios de esa red vinculada al poder presidencial. Y de recordar quiénes han sido los funcionarios y políticos que más veces han tenido el teléfono rojo en el México moderno, tenemos que, del actual gabinete, Marcelo Ebrard sería el más destacado.
Como Secretario de Seguridad Pública del entonces Distrito Federal y después como Jefe de Gobierno, al ser la capital del país la sede de los poderes de la Unión, debía tener comunicación directa con Los Pinos. Y no pudo ser la excepción cuando fue Canciller en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Ahora es Secretario de Economía, por ello es el político actual que más veces y tiempo ha tenido el teléfono rojo para cualquier comunicación con el Ejecutivo Federal.
Del mismo gabinete tenemos al doctor Juan Ramón de la Fuente, quien ha sido Secretario de Salud, Rector de la UNAM y hoy encabeza la Secretaría de Relaciones Exteriores. Lázaro Cárdenas Batel es uno más. Gobernador de Michoacán, Coordinador de Asesores del exmandatario Andrés Manuel López Obrador y hoy Jefe de la Oficina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Otros del gabinete presidencial son el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch; la entonces Fiscal de la CDMX, Consejera del Ejecutivo Federal y ahora Fiscal General de la República, Ernestina Godoy Ramos. Y quienes continúan de la administración pasada: Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Gobernación; Ariadna Montiel Reyes, Secretaria de Bienestar; Zoé Robledo, Director General del IMSS; Alicia Bárcena Ibarra, Secretaria de Medio Ambiente; Raquel Buenrostro Sánchez, Secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno; Marath Baruch Bolaños, Secretario del Trabajo; Martí Batres, Director General del ISSSTE y quien antes fue Jefe de Gobierno; y Octavio Romero Oropeza, Director General del Infonavit.
Sobre Luisa María Alcalde, quien tuvo el teléfono rojo en la Secretaría del Trabajo, y después en Gobernación con AMLO, vale la pena preguntar si ahora como líder de Morena ¿tiene este aparato o nada más un móvil?
Por supuesto que, en el ámbito legislativo, hay que mencionar a Ricardo Monreal Ávila, líder de la mayoría de ese poder en diferentes ocasiones en el Senado como en Diputados, donde su trabajo como operador para lograr acuerdos para legislar iniciativas del Poder Ejecutivo Federal obligaba a contar con el teléfono rojo, quien además fue Gobernador de Zacatecas.
Y del lado de políticos que no son gobierno, quien se lleva la medalla con más años con la cercanía de ese aparato es Emilio Gamboa Patrón, Secretario Particular del Presidente Miguel de la Madrid, Secretario de Comunicaciones y Transportes, también Director del IMSS y del Infonavit. Su trayectoria se extiende hasta convertirse en líder de los diputados en la presidencia de Felipe Calderón y, con Enrique Peña Nieto, fue líder del Senado.
Y no se queda atrás Manlio Fabio Beltrones, de la vieja escuela. Secretario Particular del entonces Secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, y también de Fernando Gutiérrez Barrios. Luego Gobernador de Sonora y fue legislador en ambas cámaras del Congreso, y hasta presidente del PRI en la gestión de Peña Nieto.
Así que tratándose de un objeto que ha acompañado la vida política de altos vuelos, el teléfono rojo es un símbolo de servicio y de poder. Habrá casos extraordinarios, pero ese simbolismo político habla mucho de quienes lo han tenido en sus oficinas. Al final, el poder no consiste solo en mandar, sino también en asumir la responsabilidad de contestar cuando la historia marca.
Abogado y activista, maestro en Ciencias Penales. Autor del libro “El Ciudadano Republicano y la Cuarta Transformación” @UlrichRichterM

