Hoy las universidades tienen el potencial y la responsabilidad de ir mucho más allá de simplemente preparar a los estudiantes para el mercado laboral. Su función debe evolucionar hacia la formación de individuos íntegros que puedan enfrentar desafíos globales, contribuir a la innovación y participar activamente en la construcción de sociedades más equitativas y sostenibles.

Esto implica promover no solo habilidades técnicas, también el pensamiento crítico, la capacidad de adaptación, aprendizaje continuo y compromiso ético. Las universidades pueden ser centros de transformación social y cultural, fomentar el respeto por la diversidad, el cuidado del medio ambiente y el liderazgo en temas cruciales como la justicia social y la salud global.

La educación superior, asimismo, debe ser un espacio donde las personas encuentren su propósito y desarrollen una visión amplia, que no se limite únicamente al éxito individual, sino que considere también el impacto en la comunidad y el mundo. En ese sentido, las universidades pueden cultivar agentes de cambio capaces de hacer contribuciones significativas en cualquier ámbito de la vida.

Para ello, los centros de educación superior se preparan con múltiples estrategias, como la integración de tecnología como la inteligencia artificial y realidad virtual para un mundo más digitalizado.

El enfoque actual está en habilidades prácticas y transferibles, como la resolución de problemas, creatividad y colaboración interdisciplinaria.

Asimismo, la universidad apuesta ya a la flexibilidad en los programas al diseñar currículos adaptables que permitan a los estudiantes elegir trayectorias personalizadas y relevantes para sus objetivos profesionales y personales.

La educación superior no sólo genera competencias susceptibles de aplicarse en el entorno laboral. También crea destrezas para catapultar el crecimiento, como el aprendizaje continuo que fomenta el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Al mismo tiempo, los centros de educación superior trabajan en maximizar potencial y recursos al impulsar alianzas estratégicas como la colaboración con la industria. Es decir, establecer vínculos más estrechos con empresas y organizaciones para garantizar que los programas académicos estén alineados con las demandas del mercado laboral.

Al mismo tiempo, impulsa la sustentabilidad de las comunidades al vincular distintos programas de estudios y prácticas profesionales a servir a distintas comunidades, lo que enfatiza el compromiso social de los futuros profesionistas.

Se trata de adoptar prácticas ecológicas y promover la conciencia social en el aprendizaje y formar ciudadanos comprometidos con los retos globales. El mundo, nuestro mundo, lo necesita.

Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC).

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Google News

TEMAS RELACIONADOS